Alejandro Pachón «Cine para enseñar»

El oxidado sonido del molino de viento, repetitivo y acompasado, el sonido del traqueteo del telégrafo, el puntual y nervioso goteo sobre un sombrero vaquero, un perro gimiendo, el crujir de los nudillos de una mano, el estresante sonido de una mosca, el chillido de la locomotora del tren, el jadeo de su caldera al estacionar, el click metálico de la carga de una pistola, la puerta oscilante de un vagón, pasos y espuelas masticando los tablones de madera seca de la estación…el silencio y la melodía de una armónica. La banda sonora de Hasta que llegó su hora, doce minutos de sonidos, de tensión, de silencio, nada de música, sólo el vaivén orgásmico de Ennio Morricone sobre la obra maestra de Sergio Leone.

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Así arrancábamos la entrevista que le hicimos a Alejandro Pachón hace un par de años. Por entonces ejercía de profesor, le quedaban días para jubilarse y nos comentaba que cuando el estudiaba en la Universidad no existía ninguna asignatura de cine ni nada por el estilo y que la parte autodidacta tenía un gran peso, teniendo que leer muchos libros, ver muchas películas y escuchar muchas bandas sonoras para ampliar conocimientos.

Y hoy en la presentación de su libro con esencia de despedida académica, Cine para enseñar, (Colección Festival Ibérico de Cine. Diputación de Badajoz, 2018) Apocalypse Now de portada aparte, la mecha de su película preferida volvió a tener su hora.

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Cine para enseñar. Después de muchos años de profesor universitario utilizando el cine como recurso didáctico para la enseñanza de la Historia, la Geografía y la Historia del Arte, Pachón trata de articular estos contenidos en torno a los tres grandes ejes conceptuales de dichas disciplinas: el Tiempo, el Espacio y el Imaginario.

La interacción entre la memoria cinéfila, las coyunturas históricas y la audiovisualización de los espacios geográficos y artísticos es la guía de una mirada que se pretende entre nostálgica y didáctica y, sobre todo, un recopilatorio comentado de los grandes momentos del cine en relación con dichos tres conceptos. La intención de este libro está más próxima al comentario práctico que al dogmático, tratando de hilvanar los aspectos que han ido conformando el imaginario de la Historia a través de los medios de masas, por lo que también hay referencias al mundo de los videojuegos, que tienen mayor protagonismo que los que tuvieron en nuestra infancia y juventud, los cómics o los álbumes de cromos.

El texto se dirige a cualquier tipo de lector, fundamentalmente educador o educando, para que le sirva de ayuda o inspiración. Para ello, en el capítulo final se proponen una serie de secuencias y títulos, incluyendo algunos ejemplos extremeños, relacionados con períodos históricos y escenarios geográficos que inciden en el currículum de la Didáctica de las Ciencias Sociales. Se señalan también algunos vacíos en el cine histórico (el capítulo titulado “Niebla de guerra”) y, cómo no, la importante interrelación entre Historia General, Historia del Cine e Historia de la Banda Sonora. En resumen, está dirigido a profesores de Conocimiento del Medio Social y Cultural a los que les guste el cine y a aficionados al cine a los que les gusten la Humanidades.

 Cine para enseñar

Gestación del Cine para enseñar

La imagen de la portada define perfectamente de que va la cosa. Se ha escrito mucho sobre cine e historia, y yo no quería hacer eso, se ha trabajado y escrito mucho sobre eso. Sabía lo que quería contar pero lo que no tenía era la estructura. La estructura eran esas tres palabras que aparecen debajo del título; Espacio, Tiempo e Imaginario. Los ejes sobre los que se fundamenta el cúmulo en ciencias sociales sobre la enseñanza y los aspectos históricos.

La portada del libro

El Imaginario está ahí, todo el mundo que lo ve sabe o intuye que es Apocalypse Now, imitado en infinidad de películas y dentro del archivo popular.  El tiempo histórico sobre una película sobre Vietnam, y sobre militarismo antibelicismo, obsesiones y sueños. El espacio físico es la selva. A partir de esa aportada y esos conceptos ya lo tenía todo para estructurar el libro.

Sustancia del libro y anecdotario

El libro está dividido en capítulos donde cuento elementos tan entretenidos como el anacronismo en el cine. Recuerdo cuando Howard Hawks rodó Tierra de Faraones  con camellos en el Egipto del año 3000 a.C. cuando no existían. Para el director una película del desierto sin camellos  no se podía rodar.

Videojuegos como método

Con los videojuegos se aprende mucha historia, aunque no se pueden utilizar en clase. Puede que algún día se puedan aplicar.

Wéstern a la europea

En el libro se cuenta cómo se desarrolla el cine del oeste en un espacio geográfico como Almería en el verdadero anonimato. Escenarios, ciudades, actores, actrices y directores sin nombre. Los personajes se llaman el Bueno, el Feo o el Malo u los pueblos no existen, están en una frontera extraña entre el Mediterráneo y México.

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Geografía económica y humana

Como la existencia de los cines en las ciudades ha ido cambiando el urbanismo hasta ña fecha actual que ya están fuera del centro. Un acto social totalmente distinto de cómo lo conocimos nosotros en nuestra juventud.

Películas de la Guerra Civil

¡Se han hecho muchas películas sobre la Guerra Civil de España!…No. Hay muy pocas, hay muchas películas de la preguerra, de la postguerra y franquismo, pero bélicas de la Guerra Civil muy poquitas.

Banda Sonora

La historia del Cine, la historia de la música y la historia de la música de cine. Clichés y tópicos que han conformado un universo musical del cual a veces es muy difícil huir. En la actualidad cuesta distinguir un estilo de otro, los compositores han creado un mainstream de la que casi no reconocemos la autoría.

Secuencias para utilizar en clase

Una película entera en clase ocupa todo el grueso del día, las secuencias permiten examinar trozos de películas con el contexto social de la época. Qué bello es vivir de Capra o Las uvas de la ira de John Ford y el New Deal en Norteamérica.  La comedia costumbrista de Bienvenido, Mister Marshall nos permite ver la sociedad franquista. El cine en Extremadura, como Los Santos Inocentes y la Extremadura rural, Badajoz aparece como Badajoz mientras que Cáceres aparece como una villa medieval del XVI. Ciudadano Kane como origen del fake y El Gatopardo de Visconti como aglutinador de y reconstructor del tiempo histórico a través de lo operístico.

RELEASED: Oct 17, 1939 - Original Film Title: Mr. Smith Goes to Washington. PICTURED: JAMES STEWART, JEAN ARTHUR, FRANK CAPRA.

“La única vez que he sentido pánico ha sido en clase, y eso que he estado en la cárcel” Frase de la película Magical Girl. De Carlos Vermut.

 

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¿Villafranca de los Barros fue tu Amarcord o tu Cinema Paradiso?

Más bien mi primer Cinema Paradiso. Fue en el pueblo donde realmente empecé a ver películas en los cines y a conocer el ambiente de las cabinas de proyección, mucho más Cinema Paradiso que Amarcord. El retrato de Fellini está visto desde una persona ya adulta, la obra de Tornatore está realizada bajo los ojos de un crío…[Ríe]… desde ese mundo surrealista que vive una historia paralela a la realidad.

 

…y en este balance ¿Qué papel ocupa el cine actualmente?

El cine ocupa un papel absolutamente lúdico. La gente no va al cine como factor formativo, sólo va a evadirse, y el cine no sólo puede ser evasión.

 

Personalmente echo de menos las colas que se formaban hace veinte años para sacar una entrada…se ha perdido ese encanto que daba vida a la ciudad…

Por supuesto, se ha perdido ese valor desde el momento en el que los cines ya no están en las ciudades. Un factor decisivo, uno ahora no va al cine, va al centro comercial y como alternativa acude al cine. El acto social que se da más hoy en día, son los cumpleaños de los niños. Son ellos los que entre hamburguesa y pizza van al cine como invitación…[Ríe]…

 

“Es muy difícil hablar de Orson Welles o Berlanga si se desconoce la historia de Estados Unidos o la de España”

Quizá, tu verdadera pasión sea la música dentro del cine…

[Ríe]…sin duda, es sobre lo que más he profundizado. Hice la tesis sobre ese aspecto y realicé muchas actividades al respecto, colaborando con el Festival de Música de cine de Sevilla o de Valencia, en una época donde se puso de moda la banda sonora en el cine. Estamos hablando de los años 80, en la última época dorada de música de cine a lo grande, de grandes compositores, de los que ahora sólo queda Ennio Morricone, compositores como Jerry Goldsmith, Alex North o Georges Delerue. Estos compositores se dejaban ver por España, daban conciertos y se comenzaba a publicar discos de las bandas sonoras de las películas. Ahora todo está mucho más industrializado, en la última peli que he visto, Terminator: Génesis, ya ni aparece Hans Zimmer como músico, sino como productor musical…

Ya no hay quién reconozca a los autores de las bandas sonoras…

…Tú me pones un fragmento de John  Barry, Michel Legrand o de Mancini y yo te la reconozco aunque no haya visto la película. Tiene un estilo y marcan con su buen hacer, el ritmo musical de la película. Ahora, eso es imposible.

¿Qué aporta la banda sonora al cine?

Hay directores a la que no le gustan las bandas sonoras en las películas, pero sin duda, es un complemento vital para el ritmo del cine. Aportan emotividad, fluidez narrativa y le da sobre todo, una capacidad de cohesión con el resto de los elementos que componen la banda sonora, ruidos y diálogos, que es imprescindible. Es el cemento de todo el esqueleto en off de la película, de todo lo que no está en pantalla.

 

“La banda sonora es el cemento de todo el esqueleto en off de la película, de todo lo que no está en pantalla.”

 

Walter Murch, el diseñador de sonido de El Padrino, decía que la banda sonora no sólo es la música, es todo aquello que se necesita para construir un lenguaje propio dentro de la película. Quizá ese concepto sea difícil de entender por el público. 

Sin duda, todo hasta el silencio, componen el eje de la banda sonora, pero cada vez más la música es un elemento con mayor presencia dentro de la banda sonora, las piezas compuestas para el disco se entremezclan con temas originales.

Tienes un gran hobby, y que como bien explicaba Scott McCloud  en el  Understanding Comics: The invisible art,  está muy relacionada con el cine, el universo de la viñeta, del cómic…

[Ríe]…Los cómics forman parte de esa frustración que teníamos desde chicos, una de las pocas diversiones visuales que había antes, en un mundo sin televisión e internet, dentro de un mundo de obras prohibidas que hacían más atractiva su adquisición. La librería que tenía mi abuelo en Villafranca ayudó mucho a fomentar esta afición.

Alejandro, no sabemos si el cine en Extremadura aún sigue siendo un tebeo para muchos, un sector audiovisual que tiene mucho por hacer todavía ¿Cómo está la salud cinematográfica en la región?

Como en muchas cosas hemos llegado un poco tarde, creo que un momento dado saldrá gente de calidad, pero el poder rodar aquí con asiduidad y que se forme una industria fuerte de cine lo veo complicado desde el momento que no hay industria de ningún tipo. Si nos resulta difícil ir a Madrid en transporte público, se me antoja muy difícil que la industria audiovisual cobre vida.

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Llevas desde el 1998 como director del Festival Ibérico de Cinema…cuéntame si este festival, al menos, si goza de buena salud.

He aprendido mucho, aprendo mucho, viendo cortos y hablando con los autores, críticos, público que presentan y acuden al festival cada año. He podido ver casi toda la producción que se lleva haciendo estos últimos 20 años y eso me permite apreciar los cambios, los gustos y las innovaciones que se realizan en este campo. He conocido a gente que en su momento eran poco conocidos y ahora son estrellas. Ese tipo de cosas son muy valiosas para mí. En este festival siempre he trabajado muy a gusto, la gente que compone este evento es maravillosa.

 

¿Cuál es el proceso de selección de los cortos?

Solemos hacer un corte al principio donde seleccionamos la mitad de los cortometrajes recibidos, y tras un par de reuniones nos quedamos con unos 50 cortos más o menos. Y de esos 50, que se podrían proyectar perfectamente sin desmerito ninguno, hacemos una criba para hacer la selección final con 16, 17 cortos.

 

Ha cambiado el cortometraje mucho en todos estos años…no tiene nada que ver un corto actual con lo que se hacía hace quince años…

Sí, ahora hay mucho virtuosismo, directores que realizan un ejercicio más técnico que narrativo, cuentan menos y buscan más el plano secuencia que el remate en el guión. En este festival podemos ver de todo un poco en ese sentido.

 

He aprendido mucho, aprendo mucho, viendo cortos y hablando con los autores, críticos, público que presentan y acuden al festival cada año”

¿El paso del analógico al digital ha propiciado este tipo de cine más efectivista que narrativo?

Creo que sí, lo digital ha propiciado que el autor experimente más con los planos, pero el público e incluso al jurado, sobre todo espera que le sorprendan un poquito, que tenga algo que lo remueva de la butaca, quieren una buena historia al fin al cabo.

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El Festival Ibérico siempre proyecta cortos del país vecino, es muy poca la producción portuguesa pero poseen una buena calidad…

…Cierto y lamentablemente hay obras que no podemos poner porque la gente se quedaría un poco perpleja. Son trabajos muy serios, que suelen estar en grandes festivales internacionales como Cannes o Berlín, y que suelen ser mucho más atrevidos de los que se realizan en España.

 

El premio del FIC se llama Onofre…¿Quién era este señor?

Onofre en realidad no existió nunca, o sí. Era el nombre que gritaban en la terraza del Teatro López de Ayala cuando se cortaba la película o se besaban en alguna secuencia, como si Onofre fuera el proyeccionista de la cabina del cine pero parece ser que no se llamaba así. Onofre es el fantasma del López de Ayala y su identidad real es “Ídolo de Rena” una pieza antigua del museo arqueológico de Badajoz.

Alejandro, llevas muchos años como crítico de cine ¿No te apetece afrontar la otra cara del espectáculo y que seas tú el criticado tras dirigir una película?

Algún guión he hecho, como el de Jackpot y algún cameo suelo hacer en los cortos extremeños, y en largos como la película que ha estrenado con mucho éxito el festival y que ha dirigido Paco Espada de la novela de Isaac Rosa. Presencias tipo Hitchcok, pero dirigir creo que no, ni películas ni nada…[Ríe]…estuve cuatro años de jefe de departamento de la Universidad y no me gustó nada. Yo soy una persona tranquila y me gusta la puntualidad y eso en el cine no existe.

 

El digital ha propiciado que el autor experimente más con los planos, pero el público e incluso al jurado, sobre todo espera que le sorprendan un poquito, que tenga algo que lo remueva de la butaca, quieren una buena historia al fin al cabo”

 

Para finalizar, ¿Qué banda sonora te gustaría que pusiera música a tu día a día?

Depende de la situación, de Morricone me gustan muchas cosas, la parte más desconocida. Pero me gusta muchísimo Joe Hisaishi, el director japonés que tantas obras magníficas ha compuesto para Miyazaki y Takeshi Kitano. El jazz también ocupa un lugar muy importante en mi espacio musical.

Entrevista. Willy López | Fotografía. Félix Méndez