Ara Malikian por tierras extremeñas

Ara Malikian al violín es capaz de enmudecer al público, pero también lo hace contando sus vivencias y su trayectoria con el instrumento. Enmudecerlo y hacerlo reír por igual. Un espectáculo que consigue enganchar al público desde el inicio debido a la excelencia del artista. El show, de dos horas de duración, comenzó con su piano acompañante desde la escena, Iván ‘Melón’ Lewis, mientras que Malikian hacía su entrada tocando el violín desde la cávea media y descendiendo hasta la escena por la escalera lateral, con su mascarilla puesta.

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Precisamente a las medidas de seguridad aplicadas por el festival se refirió el violinista. A eso y a la crisis sanitaria que está viviendo el mundo y la que está sufriendo el sector cultural “pero esta noche queremos que la infección sea de cultura, música y arte”.

Ara Malikian voló anoche sobre el escenario del Teatro Romano de Mérida. Su expresión corporal, al compás de cada tema interpretado, es una de sus cualidades más impresionantes y anoche lució con la escena del monumento bimilenario de fondo.

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También destacó por su sentido del humor y su espontaneidad contando historias que enlazaba con cada tema interpretado: sus vivencias en el Líbano, en el garaje de su casa durante la guerra; su trabajo como violinista en bodas judías que dio como resultado ‘Pisando Flores’; la invención respecto del nombre de su primer violín ‘Alfredo Ravioli’, lo que da nombre al trabajo ‘Milongas de Ravioli’; sobre su llegada a España y su devoción por Madrid, entre otras muchas historias. Stone&Music Festival cerró su quinta edición con música de primer nivel y el buen humor que desprendió Ara Malikian entre el público, aunque no faltó hueco para la emoción. En este sentido, uno de los momentos más conmovedores, y que puso fin al concierto, fue la interpretación de ‘Nana arrugada’, compuesta durante la pandemia y dedicada a ese recuerdo de tantos mayores fallecidos en soledad durante la pandemia.