Emilio Jiménez Hidalgo «Herida: Fotografías a las que rozar, acariciar y curar»

Quizá le baste, drogado de piel y deambular por la luz, cumplir con la inmaculada misión de fotografiar el mundo como abrazándolo, sin más comentario que el contacto. Ese es Emilio Jiménez. Algo parecido le debieron decir a Vivian Maier, y a diferencia de éste, la fotógrafa era adicta a los rostros de la gente de la calle, anónimos vestidos, disfrazados de personas y escondiendo heridas. Emilio, sin embargo, es la herida. Un tipo capaz de pasar desapercibido en su propia exposición, sin más contemplación que las de sus carnosos contactos. Piel, poros, pelos, tatuajes, venas, cicatrices y heridas. Fotografías a las que acariciar, cuerpos que rozar, y en una ventana a la luz, imágenes a las que curar.

Una cámara, un modelo, un instante. Del analógico al digital. De la sala de exposiciones a la sala virtual del Espacio CB Arte.

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Define “Herida” en muy pocas palabras…!Lo primero que te venga a la cabeza!

Una incisión que deja ver todo lo que hay dentro. Una forma de abrirte y enseñar, aunque no esté curado.

En la presentación no sentías la necesidad de definirlo, de definir tu proyecto con tecnicismos ni elocuencias por el estilo…define tu manera humilde de trabajar y sentir el mundo…tu imagen.

Siempre me ha costado mucho hacerlo, tanto es así que siempre que he tenido que escribir algo sobre mis fotos o sobre mi he preferido que fuese otra persona quien lo hiciese. Además esto creo que es positivo, prefiero que alguien me diga y me explique cómo me ve, hablar sobre mí mismo me resulta raro. Por eso hago fotos, otros pinta, cantan… porque para mí es mucho más sencillo expresarme así que tener que explicar y justificar todo eso. Aun así envidio a quien es capaz de hacerlo, o quienes son capaces de montar todo un argumentario desde una fotografía. Para mi es complicado. Pero si tuviese que definirme de alguna manera, diría que mis fotos y mi forma de trabajar es “natural”. Intento que todo cumpla eso, desde mi trato con la gente al tipo de fotografía que hago. Creo que la sencillez también es compleja y yo intento reflejar un poco eso.

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Ha cambiado el Emilio de hace unos años en la que nos juntamos en la azotea del Espacio COnvento al de ahora?

Sí, claro ¡Ya no fumo!…[Ríe]…claro que sí. Esto es lo de siempre y está muy manido pero es una realidad, el problema sería no cambiar y evolucionar. Yo no creo que se pueda notar tanto en las fotografías que hago, que es posible también. Aquella exposición estuvo marcada por una estética muy concreta.

Pero sobretodo yo creo que he evolucionado en la forma de ver el mundo y de mirar por la cámara, te planteas otras cosas, cosas que antes quizás no querías o no sabías enseñar, ahora lo ves esencial. Cuando terminé esa exposición tuve un poco de miedo de no saber qué hacer después, o no estar a la altura en la siguiente (también por eso tarde en exponer) pero al final aprendí a que me tenía que dar igual. Y de esta manera me he liberado un poco, hacer lo que me apetece sin pensar en nada más, lo que te decía antes, actuar de forma natural y dejarme llevar.

 Pero sobretodo yo creo que he evolucionado en la forma de ver el mundo y de mirar por la cámara, te planteas otras cosas, cosas que antes quizás no querías o no sabías enseñar, ahora lo ves esencial

La textura cobra mucha más vida en tus fotos, nos olvidamos del fotógrafo y nos sumergimos en la pausa, la serenidad de los cuerpos…¿cómo se llega a estos matices, a estas formas, a plasmar los cuerpos sencillos con esa belleza tranquila?

Me gusta que la gente me interprete y en este caso, piensas bastante similar a mí en lo que son mis fotos y en lo que puedo ser yo. La pausa, la tranquilidad de los cuerpos, la belleza tranquila… Pues imagino que entre otras muchas cosas es trabajar, repetir, oficio. No creo que nadie llegue a nada sin hacerlo muchas veces y confundirse aún más. Como te digo, ya no me planteo mucho las cosas. Ahora tengo menos tiempo y hago menos sesiones y las pienso menos aún, me dejo llevar y a veces sale eso que tu dice y otras no, pero de eso se trata todo también. En un error o en la prueba de algo puede que descubra el siguiente paso y eso es lo bonito. También es cierto que uno después de un tiempo tiene sus trucos, sabe a qué hora entra la luz por ese sitio, como incide sobre la piel, que contraste genera… ¡el oficio!…

…¡El oficio!…Solemos tirar de grandes fotógrafos para definir los gustos…está bien estar cerca de esas referencias, pero a veces obviamos la impronta, la ingenuidad de presentarse en una sala de exposiciones para ver arte sin tener que sacar juicios…toda esta reflexión para preguntarte por tu ritmo de trabajo, tus influencias naturales de tus proyectos, el contacto laboral con otros compañeros con inquietudes afines…

Ahora tengo menos tiempo para mi trabajo personal. Hice muchas más fotos cuando estaba en Madrid estudiando, ahí era un no parar y ahora, tengo que elegir los momentos concretos. Pero supongo que nos pasa a todos. Desgraciadamente de esto no se puede vivir y hay que trabajar en otras tantas cosas relacionadas y no con la fotografía, que te dejan el tiempo justo para trabajar en proyectos. Estoy aún planteándome si esto es positivo o negativo. Sí que es cierto que el trabajo que hago para la marca de joyas es muy personal. Casi es una extensión de mi trabajo personal y eso es maravilloso. Tengo bastante suerte de poder expresar y de hacer un poco lo que me da la gana en esas fotos, es como el trabajo ideal que siempre soñé, hacer fotos de moda a mi manera y sin salirme de mi forma de ver las cosas, es un lujo.

En relación a otros compañeros, te diré que casi tengo más contacto con gente de fuera que de la propia ciudad y eso que tengo buen trato y grandes amigos aquí. Pero creo que las redes nos están ofreciendo posibilidades infinitas. Además me sucede algo, que el tiempo que estuve en Madrid conocí a mucha gente con la que sigo en contacto (fotógrafos, diseñadores, estilistas, artistas…) y es bastante grato poder seguir en contacto con ellos siguiendo sus trabajos, teniendo feedback mutuo incluso a veces, ofreciéndonos curros. Pero me ayuda bastante a estar conectado y sabiendo lo que se hace, entre otras cosas no elimino mi cuenta de instagram por eso.

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Pero esas redes, muchas veces nos censuran por mostrar cuerpos desnudos…

No, no nos dejan. Lo habéis vivido en vuestras propias carnes y os bloquearon las cuentas de vuestros medios durante unos días. Yo he sentido esa censura diariamente, con Facebook durante meses bloqueado, más de cuatro cuentas de instagram bloqueadas y eliminadas…la verdad es que se te quitan un poco las ganas. Es indudable que está nuestra página web donde podemos mostrar todo lo que queremos sin censura, pero desgraciadamente, como te decía en la anterior preguntar, en Instagram, en caso de trabajos relacionados con la imagen, es donde está todo. Y sí, hay que pasar por el aro si no quieres desaparecer. Es bastante terrible esa resignación pero vivimos en este mundo de contradicciones constantes y a veces hay que primar ciertas cosas. Si no, sería el primero en mandar a Mark a la mierda. Y si me preguntas porque no se pueden mostrar cuerpos desnudos… imagino que cada vez vivimos en una sociedad más hipócrita. En gran parte creo que la gente es el problema, no tanto quien tiene un producto, como es Instagram, y decide sobre sus normas. Creo que el problema lo tiene la gente en tolerar que hoy en día enseñar un pezón, el culo o lo que sea esté criminalizado.

Imagino que eso, que se criminaliza el cuerpo, el poder decidir, que una mujer decida cuando quiere o no quiere enseñar algo sin permiso de nadie. Entiendo que el machismo de la sociedad en esto tampoco se queda atrás, por eso hay que estar ahí, y ¡seguir!

 Hay que trabajar en otras tantas cosas relacionadas y no con la fotografía, que te dejan el tiempo justo para trabajar en proyectos. Estoy aún planteándome si esto es positivo o negativo

La pandemia de la cultura…cuéntame, si te lo ha chivado alguien…por dónde vamos a salir…

¿La verdad? No tengo ni idea. Creo que no es descabellado pensar que la cultura en general se va a ver afectada enormemente. Lo primero es que conciertos, festivales, teatros…. van a tardar meses en volver a una normalidad que ya veremos como es. Y eso será un gran palo para mucha gente que se gana la vida de eso. Músicos, actores, directores, técnicos, acomodadores, en fin todo el mundo que gira en torno a esto. Después supongo que los gobiernos estarán “a otras cosas” y la cultura será bastante olvidada hasta que las cosas retomen otra tendencia. Es terrible, pero creo que será así.

Lo bueno de esto… es que los artistas o la gente que está metida en el mundo de la cultura imaginarán y crearán. Solo hay que ver todo lo que ha sucedido durante la cuarentena. Ha sido una explosión de creatividad. Pero incluso la gente que no se dedica a esto han sido creativos a niveles extremos. Eso me da un poco de esperanza. Lo único es que no se si eso dará de comer…

Entrevista. Willy López | Fotografía. Emilio Jiménez