Escapadas por las ciudades monumentales de Extremadura

1060x115

El otoño es un buen momento para visitar las seis ciudades más importantes y turísticas de Extremadura: Badajoz, Cáceres, Mérida, Plasencia, Trujillo y Zafra. Ofrecen un amplio y variado patrimonio histórico, propuestas de ocio y cultura que animan sus calles y una gastronomía que preserva la tradición sin perder de vista las nuevas tendencias culinarias. Catedrales, alcazabas, sinagogas, palacios, iglesias, torres medievales, juderías, murallas… En los conjuntos históricos de las ciudades extremeñas se siente el legado de los pueblos que han pasado por la península Ibérica: romanos, visigodos, musulmanes, judíos…El gusto por la buena gastronomía es común a estas ciudades. Bares y restaurantes que miman las recetas de toda la vida, locales innovadores que se basan en los alimentos de la región, como el jamón de bellota, el cordero o el queso, y una amplia cultura del tapeo hacen muy atractiva cualquier escapada a la Extremadura más urbana.

Badajoz-culba

Badajoz

La primera parada de tu viaje es Badajoz. Ciudad fronteriza que guarda grandes tesoros de la época de dominación musulmana, como la alcazaba o la torre de Espantaperros, y que destaca por su dinamismo comercial. Pero esto no es todo, porque Badajoz tiene para ti un amplio catálogo de actividades de ocio, además de fiestas muy reconocidas, como Almossassa o el Carnaval, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional y uno de los más divertidos y participativos de España. Badajoz fue fundada por Ibn Marwan en el año 875 sobre un asentamiento visigodo cuando los musulmanes dominaban la Península Ibérica. Nace sobre una colina conocida como Cabezo de la Muela, desde la que se extiende hasta llegar a ser la ciudad que es hoy. En ella podrás pasear por sus tradicionales calles y  por establecimientos con encanto, y también tienes la posibilidad de conocer tranquilos parques como el de La Galera, el de la Alcazaba o el de La Legión. Próxima a Portugal, Badajoz ofrece además muy buenas comunicaciones con el país vecino.

A_BADAJOZ_11

Puedes comenzar tu recorrido por su casco histórico desde la restaurada Plaza Alta. La parte norte, de estilo medieval, contrasta con la parte sur, objeto de una reforma inacabada y que al ser cerrada, imprimió un estilo similar al de la plaza mayor de otras ciudades de España (como Madrid o Salamanca). En ella también puedes contemplar las Casas Mudéjares, las Casas Coloradas o la Alcazaba. Muy cerca encontrarás la recoleta Plaza de San José –que alberga el Convento de las Adoratrices-, y desde aquí te recomendamos que llegues hasta la Alcazaba. Esta construcción, que data del siglo XII, es una de las más grandes de su tipo en la Península y acogía a toda la población pacense. Desde sus murallas disfrutarás de unas increíbles vistas que comienzan en las aguas del Guadiana, incluyen la Catedral, la Ermita de la Soledad –patrona de la ciudad-, o la Giralda y llegan hasta tierras portuguesas. Si te reservas esta visita para la puesta de sol, disfrutarás de un paisaje inolvidable. En un corto paseo llegarás a la plazuela de la Soledad, perfecta para que puedas ver la Giralda, o el edificio modernista de Las Tres Campanas. Muy cerca está la Plaza de España, centro neurálgico de la ciudad, ya que alberga la Catedral de Badajoz, también conocida como Catedral de San Juan Bautista. Iniciada su construcción a mediados del siglo XIII, su característica arquitectónica más importante, la torre campanario, es uno de los detalles más especiales y entrañables de la silueta de la ciudad. Muy cerquita está la Plaza de Cervantes, aunque su estatua central representa al ilustre Zurbarán y es más conocida en la ciudad como Plaza de San Andrés -de ahí que popularmente sea conocida como la plaza de las Tres Mentiras-. Pequeña y empedrada al estilo portugués, está rodeada por casas señoriales como la Casa del Hotel Cervantes o la Casa Puebla. Y de plaza en plaza pásate por la de San Atón y la de Minayo que va a desembocar en el Paseo de San Francisco. Remodelado en el siglo XIX, aún conserva su templete, sus longevas palmeras y algunas farolas de estilo fernandino.

Si tienes tiempo, no dejes de visitar la cara más actual de Badajoz, una ciudad que además alberga uno de los cuatro campus de la Universidad de Extremadura. Una apuesta decidida por la arquitectura contemporánea es el Palacio de Congresos. Construido en el interior del bastión de San Roque, ocupa el lugar de la antigua plaza de toros y fue elegido por el MOMA como uno de los edificios más representativos de la arquitectura de nuestro país. Otro de los lugares que representa la perfecta unión entre historia y vanguardia es el MEIAC (Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo). Y hablando de historia, merece especial visita el Museo arqueológico provincial de Badajoz. A todo ello se suma que Badajoz cuenta con dos fiestas declaradas de Interés Turístico Nacional, que son sus carnavales y su Semana Santa. Dos estupendos momentos para conocer la ciudad.

Mérida (Puente romano)

Mérida

Tu siguiente destino no puede ser otro que Mérida, una bella ciudad de importancia monumental por su conjunto romano, tal y como podrás descubrir visitando su imponente legado arqueológico. Buenas muestras de ello son el teatro, maravilloso escenario del Festival Internacional de Teatro Clásico, y el anfiteatro. Yacimiento arqueológico que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El pasado glorioso de la capital de Extremadura queda más que demostrado al haber sido el punto de partida de la antigua Vía de la Plata, y deja paso a su presente y futuro cosmopolita, patente en el abanico de posibilidades de ocio y turísticas que te ofrece, como el Carnaval Romano o Emerita Lvdica.

Fundada por Octavio Augusto en el año 25 a.C. para acoger a los soldados veteranos de las campañas del norte de Hispania, Mérida  fue capital de la antigua Lusitania y no perderá importancia en épocas sucesivas, como la visigoda o con los Reyes Católicos, hasta llegar a los años 80. En 1983 es designada como capital de la Comunidad Autónoma de Extremadura y se convierte en su principal centro administrativo. Esta relevancia histórica se suma a un enorme patrimonio que ha hecho de Mérida una referencia cultural en el mundo. Además de su amplio conjunto arqueológico romano, uno de los más importantes en el Mediterráneo y que es Patrimonio de la Humanidad desde 1993, conserva el legado de todos los pueblos que pasaron por la ciudad. Entre tanta historia, Mérida ha encajado con acierto nuevas construcciones como el Puente Lusitania o el Palacio de Congresos y en ella se situa uno de los cuatro campus de la Universidad de Extremadura. Comprobarás que eso mismo ocurre con el ritmo que da vida a una ciudad tan dinámica como tranquila. Así podrás disfrutar de su gran variedad de servicios y actividades de ocio. Sirvan de ejemplo dos citas muy recomendables: su prestigioso y conocido Festival de Teatro Clásico o Emérita Lvdica, que cada año devuelve la ciudad a tiempos de la antigua Roma. Además Mérida supone un importante nudo de comunicaciones entre capitales españolas y con Portugal. Puedes empezar por el conjunto arqueológico romano, con sus impresionantes Teatro y Anfiteatro, a los que se suman la Casa del Anfiteatro, en el exterior del recinto. De esta época son el Templo de Diana, que se conserva en buenas condiciones al haber formado parte del Palacio del Conde de los Corbos; el Pórtico del Foro; el Arco de Trajano, puerta de acceso a lo que fuera un conjunto sagrado; el Puente Romano, desde el que tienes una estupenda vista de la Alcazaba y de toda la ciudad al completo-; el Circo Romano, uno de los más impresionantes tanto por su buen estado como por sus dimensiones; el Acueducto de los Milagros, del que se conservan  pilares y arcos con una altura de hasta 27 metros; el puente sobre el río Albarregas, desde el que nacía la calzada que después se convirtió en la Vía de la Plata; el Conjunto arqueológico de Morerías o el embalse de Proserpina, el más grande construido por los romanos en toda la zona del Mediterráneo. Tampoco dejes de visitar el Acueducto y  las Termas de San Lázaro, así como el Templo de Marte, conocido popularmente como “el hornito”, en honor a la patrona y ubicado en la Basílica de Santa Eulalia. Si te interesa saberlo todo sobre la vida de los primeros emeritenses, acércate al Museo Nacional de Arte Romano, que alberga la mayor colección de arte romano de España.

A_MERIDA_11

No dejes de visitar la Alcazaba árabe. Ubicada al lado del puente romano, es la más antigua de toda la Península y conserva un aljibe con elementos romanos y visigodos. Si te interesa esta cultura visita la Iglesia de Santa Clara, donde se ubica el Museo de Arte Visigodo. Ya de la Edad Media, tiene especial importancia la Basílica de Santa Eulalia, por ser el primer templo cristiano que se edificó en la Península (siglo IV) después de que el emperador Constantino permitiera el culto cristiano. Merece especial mención su cripta, con restos de gran interés, entre ellos una necrópolis cristiana. También merecen una visita la Concatedral de Santa María la Mayor (siglo XIII). De siglos posteriores son la Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua, la Iglesia de Santa Clara o el Hospital de San Juan de Dios, actual sede del Parlamento de Extremadura. No lejos de allí se encuentra el Parador Nacional Vía de la Plata, uno de los más antiguos, que ocupa el que fuera Hospital de Jesús Nazareno. En la bonita Plaza de España, que conserva sus soportales, tienes interesantes edificios como el Palacio de los Mendoza (siglo XV y XVII), y ya del XVIII, XIX y XX son La Casa de los Pacheco, El Círculo Emeritense o el Palacio de la China.

Si te apetece un poco de tranquilidad o quieres hacer deporte acércate al parque La Isla del Guadiana. Verás que las garcillas, las cigüeñas y los cormoranes te acompañan en el paseo. Desde aquí puedes visitar varios puentes de diferentes estilos como el Puente de hierro del Ferrocarril, el Puente Nuevo o el conocido Puente de Lusitania. No puede haber mejor manera de hacer deporte o de despedir el día que dando un tranquilo paseo por este frondoso parque.

Caceres-culba

Cáceres

En cualquier escapada por Extremadura resulta imprescindible hacer una parada en Cáceres. Esta ciudad ha sido ocupada desde la Prehistoria y aún guarda la huella de todos sus pobladores en sus tradiciones y en la excelente arquitectura de su casco histórico medieval y renacentista, declarado también Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Disfruta por sus callejuelas y plazas, donde la historia te saldrá al paso. Una ciudad que cuenta además con una activa vida cultural y lúdica: Festival Womad, Mercado Medieval de las Tres Culturas, Festival de Teatro Clásico, Semana Santa, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional…

El casco antiguo de Cáceres ha merecido varios premios por la monumentalidad de su patrimonio, de hecho fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1986. Entre sus murallas árabes, conserva el segundo mayor aljibe del mundo, un barrio judío, los restos de los primeros asentamientos romanos y un conjunto arquitectónico medieval y renacentista único y perfectamente conservado. Los primeros romanos se asientan en una colina cercana a la Vía de la Plata. Así nace la ciudad y comienza un periodo que acabará con la invasión visigoda en el siglo V d.C. Durante la Reconquista, Abd al-Mumin decide quedarse hasta que el avance cristiano le obliga a construir la muralla de adobe que aún se conserva. Ésta no impidió que Alfonso IX entrara en la ciudad el 23 de abril de 1229, día de San Jorge. Ya bajo el reinado de Isabel la Católica la ciudad prospera y vive un momento de gran esplendor con las riquezas llegadas de América. En 1822 es nombrada capital de la Alta Extremadura. Hoy es la capital de la provincia y una ciudad llena de vida en la que encontrarás una oferta cultural y de ocio de calidad. Acoge uno de los cuatro campus de la Universidad de Extremadura, el conocido festival de música Womad, así como el prestigioso Centro de Artes Visuales Helga de Alvear.

Cáceres

La arquitectura religiosa, los palacios y casas de los diferentes linajes y las torres de la muralla hacen del casco antiguo un auténtico espectáculo que no debes perderte. Si te sitúas en la Plaza Mayor verás la Ermita de la Paz y la Torre de Bujaco, una construcción árabe desde la que se ve toda la ciudad. Es una de las muchas que rodean esta parte de la ciudad, y entre ellas destaca la Torre de los Púlpitos y la de los Pozos. Tras pasar el arco de la Estrella verás el Palacio Episcopal, el Palacio de Carvajal y la Concatedral de Santa María; de estilo románico y gótico, es la construcción religiosa más antigua de la ciudad pues se asienta sobre un templo del siglo XIII. A partir de aquí la ciudad está salpicada de bonitos rincones y señoriales palacios entre los que destaca la Casa de los Golfines de Abajo, la Casa de los Becerra o la Plaza de San Jorge. Aquí encontrarás la Iglesia de San Francisco Javier y muy cerca la Iglesia de San Mateo. El paseo por estas calles llenas de encanto debe incluir también la Casa Mudéjar, la Casa del Sol o de los Solís –con su patio renacentista- o el Palacio de las Veletas (hoy Museo de Cáceres), construido en el siglo XV sobre el antiguo alcázar almohade y que tiene un gran aljibe muy bien conservado. Muy cerca encontrarás el barrio judío y la Ermita de San Antonio. Todos estos tesoros se añaden a una variada oferta de ocio, cultura y servicios para conseguir que te sientas mejor que en casa.

Plasencia-culba

Plasencia

Extremadura guarda muchas más riquezas, como es el caso de Plasencia. Y es que la capital del Jerte aún conserva intacta su riqueza patrimonial desde su fundación en el siglo XII, característica que le ha valido la categoría de ciudad catedralicia y monumental. Una localidad que te ofrece además el contacto directo con la naturaleza en su estado más puro, debido a su proximidad al Valle del Jerte, el Valle del Ambroz, La Vera y el Parque Nacional de Monfragüe. En su agenda de ocio sobresalen el Martes Mayor (primer martes de agosto), el Festival Internacional Folk y la Feria de la Tapa.

Ya antes de que Plasencia se fundara en 1186, romanos y árabes habitaron estas tierras por su importancia estratégica. Esto supuso unos comienzos duros, al estar la ciudad muy cerca del territorio árabe y separada de territorio leonés por la Vía de la Plata. Más tarde, el Fuero de Plasencia propició la convivencia entre árabes, cristianos y judíos, creándose una importante comunidad judía que trajo gran prosperidad económica. Otros capítulos de la historia de España hacen de la capital del Jerte un lugar destacado, como la boda entre Juana la Beltraneja y Alfonso V de Portugal, o que Fernando el Católico eligiera la ciudad como residencia. Hoy esta ciudad acoge uno de los cuatro campus que tiene la Universidad de Extremadura. Rodeado por una muralla desde el año en que se fundara la ciudad por Alfonso VIII de Castilla, el casco antiguo de Plasencia está declarado Bien de Interés Cultural y atesora construcciones religiosas, otras de carácter civil -como sus palacios o su acueducto-, y bonitos parques en plena ciudad. Añade a esto los parajes naturales que ofrece la ribera del río o la Sierra de Santa Bárbara y entenderás por qué  esta localidad puede ser el destino perfecto para cualquier tipo de visitante, en todas las épocas del año. Es buena idea comenzar a conocer sus calles por la Plaza Mayor, donde se celebra cada año la fiesta del Martes Mayor, declarada de Interés Turístico de Extremadura, al igual que su Semana Santa. Cerca encontrarás la Catedral Vieja con portada románica y un interior que pasa del románico al gótico. Ya de estilo plateresco, la Catedral Nueva tiene una bellísima fachada y un interior coronado por un Retablo Mayor del siglo XVII, y un coro traído de la Catedral Vieja, amén de otras maravillas. En la plaza de la Catedral está la Casa del Deán, del siglo XVII, en la que destaca el balcón de columnas corintias. Muy cerca podrás visitar el convento de Las Claras o el palacio más antiguo como la Casa Palacio de los Monroy del siglo XIII. Cerca se sitúan el Palacio Episcopal y el Museo Etnográfico. Destaca también la Iglesia románica de San Nicolás, el Palacio de los Marqueses de Mirabel, de estilo renacentista. En esta dirección verás el Convento de San Vicente Ferrer, que hoy es el Parador Nacional de Plasencia, o la Puerta de la Berrozana, una de las más importantes junto con la Puerta del Sol, la de Coria o la Torre Lucía.

Plasencia (Catedral)

Plasencia también posee un importante y variado patrimonio natural que podrás disfrutar a tu manera: paseos en bici, piragüismo, senderismo y hasta natación -si es verano-. De todos los parques integrados en esta ciudad verde (Los Pinos, La Coronación, Los Caídos, La Isla, El Cachón y San Antón) destaca el primero, por ser un bello y amplio jardín botánico que acoge un museo de escultura al aire libre y por estar habitado por diferentes especies de aves. Más relajante aún es pasear por las orillas del Jerte al atardecer. Aunque si prefieres hacer senderismo, hay más de 90 caminos recuperados desde los que puedes conocer el paisaje protegido del Monte Valcorchero y sus treinta fuentes, la sierra de Santa Bárbara o llegar hasta el pueblo de El Torno.

A_TRUJILLO_06

Trujillo

Seguimos camino hacia Trujillo, uno de los destinos turísticos más visitados de Extremadura, donde es visible el legado de romanos, visigodos, musulmanes, judíos y cristianos. La Plaza Mayor y el conjunto histórico cuentan con una magnífica arquitectura palaciega, construida con las riquezas procedentes de América. Nuestro paseo por Trujillo, entre casas señoriales y bellos blasones, debe incluir el castillo y la iglesia de Santa María la Mayor. Estamos en la ciudad de dos importantes figuras de la Era de los Descubrimientos: Pizarro, explorador de Perú, y Orellana, descubridor del Amazonas. La Plaza Mayor, punto central de la vida trujillana, acoge acontecimientos multitudinarios todo el año, como el Chíviri y la Feria Nacional del Queso.

Trujillo-culba

Levantada sobre un batolito de piedra, Trujillo ya es conocida con el nombre de Turgalium en tiempos romanos, llegando a ser una prefectura tributaria de Augusta Emerita (Mérida). Tras los visigodos, llegaron los árabes que trajeron un periodo de esplendor durante el cuál la ciudad queda amurallada. A pesar de los intentos por parte de Alfonso VIII de recuperar la ciudad, no se consigue hasta 1232 con Fernando III. Trujillo vive su momento de mayor prosperidad en los siglos XV y XVI, cuando se inician muchas obras arquitectónicas tanto carácter religioso como civil. Es en estos años cuando la ciudad, fruto de las nuevas riquezas, se desarrolla y se extiende extramuros. Podrás perderte por las calles de la ciudad después de haber subido al Castillo, ubicado en la parte más alta y desde donde disfrutarás de unas increíbles vistas. Dentro del recinto encontrarás la ermita de San Pablo (s. XVI) y cuatro de las siete puertas que había originalmente, además de la Alberca y un aljibe hispano-musulmán. Desde este punto acércate a la Iglesia de Santiago, románica del siglo XII y reformada en el XVII, donde se conserva la talla del Cristo de las Aguas. Paseando llegarás  a su conocida Plaza Mayor, en pleno centro de la ciudad. De estilo renacentista, está rodeada de soportales y en ella se ubica la estatua ecuestre de Francisco Pizarro. Allí se reunían comerciantes y artesanos hasta que se levantaron durante el siglo XVI las casas de los linajes más importantes, como la Casa de la Cadena, la de los Orellana, o la de los Chaves-Cárdenas. También destaca el Palacio de la Conquista, cuya construcción comienza Hernando Pizarro, hermano del descubridor, y del que hay que destacar el balcón; el Palacio de los duques de San Carlos, el Palacio de Piedras Albas o el Palacio de los Carvajal-Vargas con su balcón esquinado y sus chimeneas. Cerca encontrarás la Iglesia de San Martín de Tours y la Iglesia de Santa María la Mayor. Ésta última es uno de los monumentos religiosos más importantes de la zona por su antigüedad, al conservar la Torre Julia que data del siglo XIII, y por su inconfundible arquitectura fruto de las reformas realizadas en los siglos XIV y XVI.

Estos son algunos de los tesoros más destacados de esta noble ciudad. Entre unos y otros se esconden más rincones y leyendas que irás descubriendo. Al igual que descubrirás la hospitalidad de su gente, el mejor tesoro de Trujillo, junto con los placeres gastronómicos que ofrece (como el frite de cabrito, la moraga o la sopa de obispo) y un ambiente acogedor que te invitará a disfrutar más y mejor de todo.

Zafra-culba

Zafra

Acabamos en el sur, en plena Vía de la Plata. Zafra, con sus Plazas Grande y Chica, ambas porticadas, es desde hace siglos un centro artesanal, comercial y ganadero de gran influencia, perfil que no ha perdido en nuestros días, como comprobamos cada otoño en la Feria Ganadera y Tradicional de San Miguel, iniciada en 1453. En su centro histórico destacan el Palacio de los Duques de Feria, convertido en Parador, con una espectacular fachada y nueve torres almenadas, el convento-museo de Santa Clara y la colegiata de la Candelaria. Tierra de buen jamón ibérico y vino (forma parte de la Ruta del Vino Ribera del Guadiana), Zafra nos propone en el festival ‘De la luna al fuego’ un viaje por el tiempo hasta el Siglo de Oro, etapa de esplendor para la ciudad.

Protegida por la Sierra del Castellar, Zafra es una de las localidades más encantadoras de Extremadura. De origen prerromano, existen restos que prueban su importancia como parte del territorio romano. Con la caída del califato de Córdoba queda entre los reinos taifas de Sevilla y Badajoz. En 1229 Alfonso IX de León conquista la ciudad, que más tarde se perderá, hasta que Fernando III el Santo la incorpora al Reino de Castilla en 1241. Durante el siglo XV se convierte en parte importante del señorío de Feria, se termina la muralla, y se construye el Alcázar. Destaca el papel de los segedanos en el descubrimiento de América, y ya en el XVI, XVII y XVIII la importancia de la localidad crece hasta ser parte del Ducado de Medinaceli. En el siglo XIX se convierte en municipio constitucional de Extremadura. Hoy acoge uno de los encuentros ganaderos más importantes de Europa, la Feria Internacional Ganadera de Zafra, que se celebra desde 1453. Zafra se convirtió en un importante foco comercial, ya que fue punto de encuentro de gremios artesanales e instituciones sociales y religiosas. Esto confiere a la ciudad un encanto especial, reconocido en 1965 cuando su casco antiguo fue declarado Patrimonio Histórico-Artístico. Puedes comenzar tu paseo por la Plaza Grande, porticada y rodeada de edificios del siglo XV, que se une a la Plaza Chica por el Arquillo del Pan y un pequeño retablo de la Virgen de la Esperancita. Cerca encontrarás la Casa del Ajimez y el Monasterio de la Encarnación (s. XVI), desde donde llegarás a la Iglesia de la Candelaria. Construida en el siglo XVI, su interior merece una visita para ver su impresionante órgano, la capilla de la Virgen de la Valvanera, el Retablo Mayor y el retablo de Zurbarán.

Zafra (Palacio Duques de Feria - Parador)

Desde la Plaza del Pilar Redondo donde se encuentra el Ayuntamiento, el Palacio Conde de la Corte y las casas modernistas puedes caminar hasta el Alcázar de los Duques de Feria, hoy convertido en Parador Nacional de Turismo. Pensado para completar la defensa de la ciudad, el palacio guarda un interior propio de cualquier residencia señorial, con sucesivas transformaciones fruto del ascenso en la categoría nobiliaria de los Feria. Desde aquí podemos terminar el recorrido paseando por su calle más conocida, la calle Sevilla. En ella se alternan las marcas comerciales de hoy con históricos locales de siempre, que persisten como testigos del paso del tiempo. Dedica un momento a descansar y disfrutar de sus platos y productos de la tierra, y riégalos con un buen vino. Si quieres dar un paseo diferente por el campo sube a la sierra de El Castellar por el camino colorao. Con más de dos kilómetros de longitud, esta montaña está sembrada de sorpresas y de historia: pinturas rupestres, restos arqueológicos de diversas épocas o un asentamiento islamico son sólo algunos tesoros que se han quedado atrapados en estas cimas.

bannerlogos-culba