Marlango «La banda sonora de una película que no existe»

Leonor Watling hace de todo y casi siempre bien. En el cine, sin inmutarse nos hizo acariciarle la piel, hablamos con ella desde nuestras butacas, una paciente en coma al que gritábamos en silencio cada vez que se acercaba Javier Cámara. También la vimos de refilón en Farmacia de Guardia, pocos capítulos al mando de Mercero, lo justo para hacerse un hueco y buscar sitio entre Raqueles. A Leonor la tenemos en Spotify, Youtube, Vimeo y en las apps más tradicionales de nuestro panorama musical, una humilde aplicación denominada como Escenarios, Garitos y Salas de este país. A Leonor Watling le da por entrevistar y ejerce de periodista de una manera tan natural que a veces cabrea. Hace bien poco presentó el late night de Buenafuente, y en ese espacio lleno de focos, público expectante  y entrevistado indolente, la actriz y cantante no se arruga, pregunta, pregunta, pregunta y luego pum, dispara una sonrisa. Pero si nos remontamos al año 2013, la cantante de Marlango entrevistó a Tom Waits, cosas de la vida, una entrevista telefónica, un “phoner” como nos dice año tras año el manager de su pareja y también cantante Jorge Drexler. En esa entrevista Leonor rescata el motivo del nombre de su banda, una errata de dicción que Alejandro Pelayo, Óscar Ybarra, ausente desde el 2014, y ella llevan con dignidad en sus seis discos paridos. Queda poco para actuar y el frío nos deja arrecíos en el ensayo, bajar a tocar al sur tiene estos errores de cálculo meteorológicos, piano afinado, chelo afinado, voz afinada, mucho de cine negro… “I wish I was in new Orleans” y algún sitio para comprar una prenda con esencia de picón.

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La primera pregunta es obligada ¿Cómo habéis venido? En tren no…

[Ríen]…Leonor Watling- Me dio risa, pero de coraje, al ver la imagen del mapa del AVE den España. No hay quien entienda algo así para esta región.

Queremos saber algo de vuestro último “hijo musical”…contadnos algo de “Technicolor”.

Leonor Watling- Pues mira una vez que encontramos nuestro sonido en español como que ya no nos encontramos en inglés. Fue un proceso muy largo, tardamos muchos discos, hicimos versiones pero hasta que yo encontré como letrista mi voz en español y como cantante el sonido de Marlango en español pues tardamos pero una vez que has cambiado ya es como cambiar de instrumento, es muy difícil. “Technicolor” se le ocurre a Alejandro y la idea al principio era hacer una banda sonora de una película que no existe. Contar una historia de principio a final con esa premisa de ese cine que en realidad no existe, que es lo que pensaban en los 60 que eran los 40, lo que pensaban los 50 que eran los 30, ese color que es como el color de las polaroid. También es como un guiño hacia esta cosa de que nos creemos los más modernos con nuestros filtros Valencia en Instagram y llevamos un siglo haciendo eso. Lo que pasa es que al final como van a las canciones, son diez canciones que no son una historia, son diez canciones que cuentan diez historias distintas y cada una es un género, pero nos gustó mucho esa sensación. Sonoramente también no hay nada previo, es todo viento, cuerda, piano, batería y voz…no hay nada eléctrico.

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¿Cómo componéis Alejandro? ¿Cómo unís vuestras letras y sonidos? ¿Cómo llegáis a sacar discos y canciones?

Alejandro Pelayo- Cada uno hace como sus deberes en separado y privado y lo que hacemos cuando nos juntamos es ponerlo como en común, enseñarle al otro y buscar un lugar donde no se sepa muy bien que ha traído cada uno. Cuando se mezclan las palabras con la música entra el inicio y el reto también de escribir alguna canción que no hayamos escrito de ciento y pico que hemos escrito juntos estando como la familia que pertenece cada canción, como las cartas esas de “la familia esquimal” “la familia india” y tenemos como familias de canciones y buscamos .No somos tampoco tan versátiles como para hacer cualquier cosa, entonces lo que nosotros hacemos es que vamos buscando el elemento extraño y a ese le prestamos atención y luego muchas veces tenemos que juntar varios elementos extraños para construir una canción, o sea las canciones acaban siendo trozos de muchas ideas pequeñas que hay que desarrollar y trabajar para convertirlas en una estrofa, en un estribillo o en un puente un poco Frankenstein.

Technicolor” es hacer una banda sonora de una película que no existe. Contar una historia de principio a final con esa premisa de ese cine que en realidad no existe

 

Existe la tendencia a creer que la parte creativa de la composición de la música surge sólo escuchando más música  ¿Cuál es vuestra influencia y la manera de que os vengan ese tipo de letras y canciones? ¿Cuáles son esas pequeñas influencias que os van nutriendo en este sexto disco?

Alejandro Pelayo- Todo suma, eso está claro, pero yo creo que no hay nada como el escenario, el caldo de cultivo para lo que nosotros hacemos está en el vino, está en los días que está la comida, está en los amigos, está en el paso del tiempo. También acudimos mucho a la música para abrazar al presente pero el escenario te da como una hora y media de un subidón muy íntimo y poderoso que al día siguiente lo pagas como una fiesta, lo pagas cuando estás volviendo y lo pagas ese tiempo entre semana de conciertos, mientras estás esperando a que vuelva a llegar el escenario…eso es un caldo de cultivo para nuestra inspiración musical.

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¿Si no tenéis esas sensaciones es muy difícil sentir esa emoción?

Leonor Watling -Esto es como los resfriados, nunca sabes muy bien donde lo has pillado, a veces sí lo tienes muy claro y dices Buah, ayer me descuidé en el tren, pero normalmente lo vas incubando y un día estás con fiebre. Realmente es una mezcla de muchas cosas.

Alejandro Pelayo- También la vida cotidiana es el esfuerzo de acostumbrarse a la vida cotidiana y de no acostumbrarte al escenario y al revés cuando estás de gira echas de menos el otro lado, lo que te falta, eso acaba provocando mucha música. Nuestra añoranza de casa cuando estás lejos y estar harto de casa cuando estás en casa, bueno cada uno lo traduce a su cuaderno con su lenguaje pero es necesario para las canciones.

Es un momento muy bueno, justo hace 14 años era un momento muy interesante y pasaban muchas cosas pero no fuimos responsables, no estuvimos atentos todos, los músicos, los que se tienen que encargar de transmitir la música al público y el público

Vuestro estilo de música perfectamente se adapta a un teatro como este pero también a una pequeña sala por vuestro envoltorio musical, por vuestras canciones, por la sonoridad e incluso por la vestimenta, pero ¿Dónde os encontráis más a gusto?

Leonor Watling -En el cambio, las canciones cambian mucho según donde las toques y yo creo que nos alimentamos mucho de eso también. En verano en un escenario enorme al aire libre tocas de una manera, aquí de otra, en una sala más pequeña de otra y eso es lo divertido. También si solo estás en un nicho yo creo que es más aburrido, esto te hace tener que cambiar todo, a mí lo que me divierte es eso si siempre fuera una cosa muy íntima o siempre fuera una cosa muy grande. Creo que al final te acostumbras pero al estar cambiando todo el rato tienes que estar muy atento, estás un día en un sitio pequeño cantando como si estuvieras en la proa del Titanic [Ríen].

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Desde que empezasteis ¿Os planteabais estar en el 2019 actuando, cantando y haciendo esta música?

Alejandro Pelayo- No, porque como nunca hubo un plan más allá de lo que iba pasando de una forma inmediata, pero esa inmediatez nos ha ido llevando de un punto a otro y se ha convertido en una forma de estar bien ocupado. No lo hacemos por ninguna otra razón que porque nos hace bien en eso que hablábamos del equilibrio entre la vida cotidiana y la vida profesional que en nuestro caso es otra que no se ve, hoy no es un día de trabajo en nuestra cabeza. Cuando tenemos que ir a tocar no lo asociamos con ir a trabajar porque trabajar es otra cosa. Eso nadie en su sano juicio lo abandona, lo cuidas y lo proteges. Son las canciones las que van tomando decisiones como ejecutivas, decisiones que tiene que ver con el calendario, con los presupuestos, con cosas que en otros trabajos tiene que decidirlo el jefe, aquí lo decide la música y nosotros a lo que si estamos atentos es a esto no lo vamos a poder pagar ¿Cómo lo hacemos para poder estrenarlo? No hay mucha decisión intelectual.

Habláis de recorrido musical, de vuestros seis discos pero ¿Cómo se encuentra la salud de la cultura musical?

Alejandro Pelayo- Yo creo que es un momento muy bueno, justo hace 14 años era un momento muy interesante y pasaban muchas cosas pero no fuimos responsables, no estuvimos atentos todos, los músicos, los que se tienen que encargar de transmitir la música al público y el público. Y ahora tengo la sensación de que se está volviendo a dar eso de que hay mucha música distinta de calidad y funcionando y han pasado cosas en 14 años que hacen que aunque los medios no lo estén haciendo muy bien, la gente accede a esa música. Siempre cargo con vosotros pero es que estamos todos en el mismo barco, también es responsabilidad nuestra, de los músicos y como público también al prestar la atención, cuando vas al supermercado no le das a tus hijos de comer cualquier cosa ni todos los días lo mismo. Hay que prestarle atención a la parte que te alimenta el alma, hay mucha música y un público muy activo y responsable de lo que le gusta.

Leonor Watling- Yo sí que veo un público muy activo, bastante responsable de lo que le gusta, gente que cuida su entorno musical y trata de apreciarlo y darle mimo. Eso ha hecho que surjan grupos tan buenos como Vetusta Morla, Izal o Zahara. La industria no les hubiera dejado, era muy fuerte y ahora la cosa está más abierta. No vamos muy rápido pero vamos a mejor.

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Tenéis muchos vínculos con el resto de músicos y soléis colaborar con ellos ¿Qué os aportan músicos como Coque Malla?

Leonor Watling -Pues yo creo que cuando escuchas la canción, hay algo que te lleva  a la voz de ese intérprete y ese es el caso de Coque en nuestro disco. Es maravilloso, es un sueño, es como ser director de una película y tener al mejor actor porque esa canción nos costó mucho, le dimos muchas vueltas y Coque se la llevo a donde queríamos que estuviera. David Aguilar, que colabora en otra canción, hace que la canción sea mucho más amplia porque si es una voz solo la que está cantando eso es una versión, pero al tener dos voces estas escuchando dos historias que cuentan algo más profundo.

Alejandro Pelayo- El problema es que podríamos hacer una lista muy grande de gente con la que nos gustaría colaborar pero luego no tienes las canciones para estar a la altura del personaje al que te gustaría invitar entonces cuando tienes algo que consideras que puede estar bien pues no dejas pasar la oportunidad. Tenemos pendiente a gente muy buena como Depredo, Cristina Rosenvinge, Iván Ferreiro, Santiago Userón, Jacobo Serra, xoel López, Vetusta…pero falta la canción.

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¿Cuándo viajáis os lleváis algo de la región?

Leonor Watling – [Ríe]…productos de la tierra muchísimos, porque forma parte también de ese viaje fin de curso…[Ríen]. De cada sitio en el que tocamos nos llevamos el dulce típico artesano o algún alimento así, aquí en concreto volvemos con buen embutido y mucho vino.

Entrevista. Willy López | Fotografía. Félix Méndez | Colaboración. Marta Antúnez