Raimundo Amador «En el mejor momento de su vida…Hendrix mediante»

Extraemos el disco de Veneno de la estantería, El Pueblo Guapeao, un disco fantasma en palabras de Kiko Veneno, que no tenía que haber salido, con una sola canción mezclada, Palabras para Julia. El resto de canciones se metieron al voleo, en una noche sin ninguna base…un disco meramente prescindible. Lo sacamos para ver las caras de Kiko y Raimundo Amador, los componentes de la banda. Kiko, y como  comprobamos en su último concierto en el Mercantil, mantiene la mismas facciones, mismo flequillo cano, mismo gesto de boca contraída. Raimundo también es el mismo, algo menos Jimi Hendrix, pero el mismo, más de treinta años después, la idéntica sonrisa burlona y su bigotín rasurado medio meñique por debajo de la nariz, el guiño latinoamericano del guitarrista sevillano. Sólo coincidían en una cosa, los dos llevan calcetines blancos, como el mechero blanco que pierden en la canción.

Raimundo Amador se cerciora de que le dan una buena habitación, un antiguo road manager se quedaba con la mejor hasta que le dieron boleto al enterarse. Amador no quiere la mejor habitación, sólo quiere dormir en la mejor cama, viene del tirón desde Valencia, y sin parar a la prueba de sonido, una prueba de más de una hora con 37º sobre el tejado azul de la ciudad de Badajoz. Necesita que sus guitarras descansen. El cierre del Festival de Flamenco y Fado lo merece. Es la hora de las cañas y Raimundo se pide una botella de agua, hace tiempo, nos dice, que disfruta más, es más consciente de sus bolos. El Mundi, su hijo y batería de la banda, le pide unas monedas para sacar tabaco. Su hijo y el resto de la banda llevan chancas, Raimundo calcetines blancos.

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Badajoz, Raimundo, tu pequeña Sevilla…

Tú sabes que nosotros sacamos un disco con Pata Negra, Rock Gitano, con el tema Badajoz…pero ¿Sabías que de ahí sacaron el el Djobi djoba, los Gispy Kings? Al tema de Badajoz, le metimos el ovi, ova, que cada día te quiero más,  para homenajear a los tangos extremeños. Tenemos mucho contacto con la Kaita, es una gozada tenerla a mi lado cuando coincido con ella. Siempre hemos tenido mucho feeling con esta tierra, es nuestra frontera gitana.

¿Cómo está el panorama?

Llevo mucho tiempo en esto. Empecé pasando el platillo desde muy enano, y hemos tenido que luchar mucho…¡Cómo todo en la vida!…pero la música ahora está muy “engañiza”, y mira que no quiero dar tanta brasa, pero hay que asumir que en este momento hay cosas buenas y cosas horribles, hay que saber lo que es fusión flamenca y lo que no. Yo no tengo la culpa de que la gente tenga tanta cara de apuntarse tantos con una mierda de música. Hay que tener muy poco respeto para chulear el arte del flamenco, el blues y la fusión de ambas.

¿Y eso os pasa factura a vosotros?

Duele, y sobre todo en el bolsillo. Nosotros nos mantenemos, aportando la calidad que creemos que necesita el panorama musical, y luego están los oportunistas que rascan sin saber tocar una nota. Somos felices así, luchando, disfrutando y haciendo disfrutar al público sobre el escenario pero me pongo de morros porque mucha gente está engañada. Ahora lo que vale es lo que se vende, independientemente de si lo que más se vende es bueno o malo. Esa gente se llevan los Grammys, los gramos y todo…[Ríe].

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¿Y esa sensación no existía ya de antes?

Lo que había antes era diferente, me da la sensación de que había cosas más auténticas. Y sólo desde un cacho del sur de España te puedo decir Camarón, Veneno, De Lucía, Pata Negra, Tabletom y mucha gente más…Las Grecas, los Chichos… y ahora también cosas auténticas…pero como el tema qué salve el que pueda. Que cada uno piense si se ha salvado o no…

¿Tú te has salvado?

…[Ríe]…yo pienso que me he salvado. Ahora estoy fuerte, estoy bien, me siento en el mejor momento de mi vida, saboreando todos los años de aprendizaje y tomándome las cosas con la calma necesaria.

Lo que había antes era diferente, me da la sensación de que había cosas más auténticas

Raimundo, eres un virtuoso y eso ayuda…

¡No por Dios! Yo no me considero un virtuoso, cuando tocas se te van los dedos y eso no quiere decir que seas virtuoso, cuando tocas sencillo, sientes lo que tocas, es cuando más me gusta, las notas me dicen mucho más y eso está lejos, creo yo, del virtuosismo. Los rafagazos con la guitarra necesitan tener su pausa para darte el gusto d apreciar la buena música.

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The Beatles, el summertime de Gershwin, Hendrix…¡Tocáis todo tipo de género!

Sí, además de mis temas, es normal mete temas de Kiko Veneno, B.B. King, incluso en el mismo tema de blues hago una rafagilla de Paco de Lucía, de Montoyas y Tarantos, y así hasta que nos cansemos…[Ríe].

A parte de Hendrix ¿Quién te metió en vena el toque con la guitarra?

Manuel Molina me dijo una vez, que el día que me olvidase de tocar, o intentar acercarme a Paco de Lucía, sacaría mi verdadero estilo, sería yo mismo. Al principio me mosqueé un poco pero al poco lo entendí. Dejé de escucharlo tela de años y salió el sello Raimundo Amador. Esa es mi base.

Hemos hablado de esa parte de Pata Negra, de esos años locos y de productividad casi lisérgica de Sevilla, con Ricardo Pachón como productor, pero hay un momento clave en la música a todos los niveles de la cuál formaste parte; La leyenda del tiempo de Camarón de la isla.

Estuvimos unos cuantos, Tomatito, Alameda, Dolores, Kiko…en aquel momento Camarón quedó libre con Paco de Lucía y se inventó que tenía que hacer un disco más comprometido. Él decía que cantar puro ya sabía, que había que hacer cosas nuevas para conocerse mejor. Kiko Veneno y Ricardo Pachón gestaron la base de todo, con las canciones y adaptaciones. Es gracioso como Kiko, que canta regular, le proponía la melodía y como Camarón después la convertía en obra maestra. Fue una producción y grabación larga, un año y pico y como un mes de grabaciones. Cuando se estaba terminando la elaboración del disco yo me casé y de luna de miel me fui a los últimos ensayos de Camarón en Umbrete. Esa fue mi viaje de casado…[Ríe]. Por entonces tenía solo 19 añitos, y ella 17 años.

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Es curiosa la historia de fracasos que luego fueron obras maestras como La leyenda del tiempo y canciones como Dame Veneno, que grabaste tú y fue un fracaso y después lanzaron a la fama Los Chunguitos con ese mismo tema.

El otro día estuve con el compositor sevillano de esta canción, el Dame veneno lo grabamos en la Columbia, allí grabé dos discos con los que gané dos mil pesetas…[Ríe]a talego por single. El tema no lo escuchó nadie y no tuvo la más mínima atención, pero después lo grabaron Los Chunguitos y pegó que no veas. Vendieron más de 50.000 discos…¡Cuando se compraban discos!, y eso sin contar como se pasaba esa canción por cassette entre los gitanitos.

Manuel Molina (Lole y Manyel) me dijo una vez, que el día que me olvidase de tocar, o intentar acercarme a Paco de Lucía, sacaría mi verdadero estilo, sería yo mismo

Guitarrista, cantante, compositor y arreglista. Eso pone internet cuando tecleamos Raimundo Amador…¿Ese es el orden?

…[Ríe]…lo que no soy es cantante, porque somos trovadores, cantante era Fredie Mercury, Robert Plant o Ian Gillan. Los trovadores son otros, como Bob Dylan, los chicos de los Delinqüentes.

Suponemos que disfrutas de todos los colegas de profesión…Pat Metheny por ejemplo.

Me encanta, pero sentado ¡Eh¡… a mí me encanta, es el Sebastian Bach de este siglo. John Scotfield, de la misma quinta me divierte más. Me acuerdo un día que me lleve al Mundi, que era muy chiquitito y se me quedo dormido, lo tuve que coger en brazo. Cuando me lo llevé a ver a Johnny Winter el  niño botaba…[Ríe].

Todavía, en lo que llevamos de entrevista, creo que no has nombrado a Jimi Hendrix…

…[Ríe]…Ese es el culpable de todo. El tipo que me hizo guitarrista. Yo había escuchado lo buena que era y tal y me cruce con una cinta en el coche de un amigo mío de Hendrix. Me acuerdo perfectamente que pongo el cassette y salta el Red House del bestia y me volví loco. Iba a las peluquerías para que me echaran tres kilos de laca, sólo me quedaba meter los dedos en los enchufes para parecerme a él…[Ríe]…y me hice hippie. Pero es curioso porque cada día, aún, me tiene más loco.

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Pasamos de tu musa a otra protagonista musical muy peculiar, Björk.

Eso fue algo muy bueno. Éramos de la misma discográfica y ella pidió un guitarrista flamenco y me llamaron. No querían un guitarrista muy ortodoxo para que ella se pudiera adaptar. Yo y Kiko estábamos muy fans de los Sugar Cubes, enamoraos de su música y de la cantante…¡Que no se entere mi mujer! [Ríe]…tenía un rollo muy salao, no era guapa ni na pero la forma de cantar, las hechurillas de ella…y lo primero que hice cuando me llamaron fue llamar a Kiko…[Ríe]

Estuvimos unos cuantos en La leyenda del tiempo, Tomatito, Alameda, Dolores, Kiko…en aquel momento Camarón quedó libre con Paco de Lucía y se inventó que tenía que hacer un disco más comprometido

¿Qué importante es para ti el peso de la banda en los conciertos?

Mucho, puedo hacer bolos yo sólo pero entre amigos, en ocasiones especiales, necesito a mis músicos para poder dejar la guitarra, desconectar, no trabucarme y sentirme más seguro. El grupo es muy bueno, tengo mucha suerte y hasta tengo a mi hijo de batería. No se pude pedir más. Los grandes llevan muy buenos músicos, parecen que no están, una capita detrás, pero están y de qué manera. David Lindley, el de El Rayo-X lo hace, o Neil Young que lleva unos bichos, están muy bien las jam session y esos rollos, pero lo que verdaderamente hay que hacer son canciones. Y la banda hace mucho para que esas canciones suenen bien.

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Entrevista. Willy López | Fotografía. Félix Méndez