SURIPANTA, 27 AÑOS SECUESTRANDO AL ESPECTADOR

Dario Fo dice que la risa libera al hombre de sus miedos y bajo esta premisa nace en el año 1986 la compañía teatral de mayorenvergadura profesional de la región, Suripanta. Pilar Gómez, Jesús Martín y Pedro Rodríguez nos reciben en su local de ensayo, un espacio sacado del Planeta Imaginario donde el miedo tiene rostro de Volpone y donde el escenario huele a perfume de mimosas. Félix Méndez, el que rubrica la entrevista con su delicioso blanco y negro comenzó su sueño teatral justamente aquí, barriendo el polvo de esta sala para ganarse su meritaje dramatúrgico y evitar que los textos de Shakespaeare, Brecht o Plauto estornudasen obras desfasadas e insulsas. Cargando la furgoneta pillamos a su alma mater, Pedro Rodríguez Polo,    – Queda un hueco, y es para las pistolas de la banquera-, nos dice entre risas. El Secuestro de la Bankera, que formará parte del cartel del 37º Festival de Teatro de Badajoz, supone otro reto para la compañía, el logro de mantenerse veintisiete años a base de sátira y reflexión, ingredientes primigenios que ellos, Suripanta Teatro, impregnan como sello de garantía. Rodeados de maquetas en miniatura de todas las obras realizadas, otra marca de calidad de la compañía, y de recuerdos en forma de atrezzo y vestuario, encendemos los focos y nos dejamos llevar por la tragicomedia de un Entrevistado y su despechado entrevistador, una obra bufa sin máscaras, maquillaje y sin público. Una comedia en tres actos que comienza con el ¡Mucha mierda!, que nos grita Méndez con su cámara en ristre antes de la actuación…se abre el telón…

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...Suripanta Teatro… ¿Cuándo surge esta locura?

Surge de la nada, de una reunión entre amigos actores, veníamos todos del teatro aficionado que decidimos o seguir con el mundo del teatro o retirarnos…surge como una necesidad en el 86…en cuanto a preparación sólo estaba la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) en Madrid, algo en Sevilla y poco más…entonces Leoni, Penco, Jesús Martín, Pilar Gómez, Yolanda Criado, Memé Tabares y yo…creamos la primera compañía profesional…una cooperativa suscritos al régimen de artistas y toreros (ríe)…

 

Comenzáis con una obra de vuestro autor fetiche…Dario Fo

Efectivamente… con el Aquí no paga nadie, y ahí radica quizás nuestro éxito personal…el de no parar desde ese obra hasta ahora…del 1986 hasta el 2014…y coincidencias de la vida…con otra obra del maestro Fo.

 

“En el año 1986, Leoni, Penco, Jesús Martín, Pilar Gómez, Yolanda Criado, Memé Tabares y yo…creamos la primera compañía profesional…una cooperativa suscritos al régimen de artistas y toreros”

 

Sin pretensiones…pero Suripanta hace de enlace, cogéis el relevo del teatro de la Transición y el independiente que se realizaba en España…

Suena algo engreído, pero fue así, del teatro de Madrid no queda nada y del catalán únicamente de aquella época se mantienen los Joglars, La Fura dels Baus…y nosotros bebimos un poco de ese germen, alejados de la opción del cine y de la televisión…siendo una compañía de teatro al uso.

 

¿Dónde nace esa compañía al uso?

Nos establecemos en la calle Bravo Murillo de Badajoz, en un bajo…donde hacíamos guiñoles para los pequeños del barrio e incluso los ensayos los presentábamos ante el público de la zona para ver como respondía…y de estos espectadores caseros sacábamos nuestros conclusiones para realizar cambios y giros en las obras que Suripanta preproducía.

…Pedro… ¿de dónde viene Suripanta?

Las Suripantas eran unas vetustas coristas…y por degeneración luego se les interpretó como mujer de vida alegre… (ríe)…y la sacamos de una ópera bufa que pegó mucho en aquellos años donde las coristas cantaban… (cantando) somos las Suris, somos las Suris, somos las Suripantas…

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Esto del teatro necesita mucha preparación…y lleváis veintiún trabajos a vuestras espaldas…

Sin duda…o te lo curras bien o sale un churro…se necesita encontrar un presupuesto aceptable para poder realizar una buena producción, encontrar el reparto perfecto para el texto, el equipo, la escenografía, y un buen director,…recordemos que nosotros nos hemos enriquecido de todos ellos, hemos absorbido lo mejor de cada uno y hemos trabajado escuchando todas las opiniones y matices del equipo.

 

El cine y la televisión son otra cosa entonces…

…años luz del teatro…el teatro, la actuación es un momento único, irrepetible, en el cine y la tele se puede parar y corregir en cualquier momento.

“Echo de menos a un buen puñado de amigos que por destinos de la vida ya no están cerca de mí.”

 

En esta región…como comentaba Miguel Murillo, sólo hay mujeres en el teatro… ¿Qué opinas de esta afirmación?

No es que haya más mujeres, es que las actrices si son buenas, si despuntan, la Xirgu y compañía… son mucho mejores que los actores (ríe)…aquí en Extremadura no se da mucho ese caso, creo que están a la par.

 

¿A quién echas de menos en el escenario?

Cada obra es un mundo, y aunque tenga ganas de estar con ciertos compañeros, el texto o el ritmo de la misma no te permiten contar con ellos…pero si echo de menos a un buen puñado de amigos que por destinos de la vida ya no están cerca de mí.

“Hasta que no pisé el Teatro de Mérida no se me puso un maldito micro para preguntarme lo que llevaba haciendo hacía veinte años”

Vuestra compañía es hermana de la comedia… ¿Porqué este género?

Hacer comedia es muy difícil, hay que hilar muy fino para realizar un humor atractivo, inteligente, necesitamos hacer pensar en segundos, tiene que estar muy medida, el drama te permite trabajar con más tiempo. Por eso hacemos comedia, apostamos por aquello que como actores nos hace disfrutar y hacer disfrutar al espectador…

…y además aunque sean autores clásicos, el giro o la actualidad de sus textos os han aportado mucho…

Shakespeare, Ben Jonson…con Volpone hablaba del poder dinero, un tema actual. Por ejemplo con Madre Coraje, nos pasó una cosa muy curiosa, nos lo dirigió Konrad Zschiedrich, un alemán que nos comentó que la obra de Bertol Brecht, para nosotros un drama, se interpretaba en los colegios teutones como diversión, lo que para nosotros es Caperucita Roja…las culturas y el humor están muy ligadas y en contadas ocasiones no coinciden, y de ahí la complejidad de la comedia.

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¿Cómo hacéis para medir vuestra obra…cómo sabéis que gustan o no…independientemente de la crítica?

Pues curiosamente ayer escuche a un crítico de cine hablar de su posición como espectador, Carlos Boyero, que decía que el mejor placer que él tenía como espectador de cine es ver una sala llena y riéndose…ésto es algo fundamental, un apartado que nosotros cuidamos muchos, aunque el llanto algunas veces también puede sernos útil….recuerdo en Perfume de Mimosas, que la gente lloraba desconsoladamente…pero se lo pasaban bien, estaban metidos en la obra…pero me quedo con la risa como satisfacción donde el profesional se lo debe pasar bien aunque la obra sea dura…nos pasó con El Inspector de Gogol donde los personajes sufrían mucho, donde los actores tenían que desarrollar un trama complejo y se trataba de una obra puramente de acción cómica.

 

…estamos hablando de llorar, sufrir, hacer reír…pero ¿Cómo sufre la compañía para provocar estas sensaciones?

El público no debe saber eso, sólo debe sentarse y dejarse llevar por la magia del teatro…quizás la administración, los programadores, los técnicos son los que deben recompensar y saber medir el esfuerzo, los que deben saber valorar la profesión.

Ese esfuerzo profesional viene de saber mantener la calidad de la obra, ¿Qué importancia tiene para vosotros la escenografía, el espacio del montaje?

Nosotros preparamos la obra en desnudo, si funciona así, si por ejemplo Esteve Ferrer, nuestro director durante estos últimos montajes comprueba que funciona en crudo, se le añade, se le arropa con el espacio escenográfico. Para nosotros forma parte de la sustancia, es un aporte, el detalle de arte o de foto de una peli… y eso cuesta tiempo y dinero. Hacer las cosas bien tiene mucho esfuerzo…un esfuerzo que muchas veces no está recompensando.

“El público sólo debe sentarse y dejarse llevar por la magia del teatro…quizás la administración, los programadores, los técnicos son los que deben recompensar y saber medir el esfuerzo, los que deben saber valorar la profesión.”

¿Cómo llevas la programación de las obras teatrales?

Este aspecto me pone muy nervioso…fuera de la región estamos mejor valorados que aquí, utilizan un cierto criterio para arriesgar y para saber introducir un espectáculo en su día y su momento justo… forma parte de la profesión y la frustración de algunos nos pasa factura a las compañías.

 

¿Qué nombre ha marcado Suripanta?

Etelvino Vázquez, del cual aprendimos mucho, nuestra generación aprendió encima del escenario, y las claves de personas como Etelvino han sido muy importantes. De una obra de Dario Fo nos hizo un dramón…fue nuestro primer director.

 

¿Una obra que  ha sido maltratada?

Severa Vigilancia de Jean Genet, fue una obra dura, se trató de manera muy injusta, la crítica la malinterpretó y marcó una obra excelentemente puesta en escena con un autor maldito como Genet, sólo por su dureza.

¿Un sitio dónde habéis disfrutado actuando?

Siempre se está cómodo en cualquier teatro que no huela a polvo. Es sintomático, si un teatro tiene este olor es que a ese espacio no se le tiene cariño. Sinceramente si existe comunicación entre el espectador y los actores, si la obra tiene su ritmo y atrae eso se siente, se olvidan nervios y espacios teatrales, da igual que sea en un teatro parisino o en un barrio de cualquier población de Extremadura.

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¿Es el espectador extremeño un público agradecido con el teatro?

El público sabe valorar el teatro, están por encima de la crítica, de las instituciones, de los medios y de nuestros egos de actor…en la región se saborea esta arte escénica.

“Siempre se está cómodo en cualquier teatro que no huela a polvo. Es sintomático, si un teatro tiene este olor es que a ese espacio no se le tiene cariño”

 

En la película de Fernando Fernán Gómez, El viaje a ninguna parte, uno de los personajes se rinde a la evidencia laboral del cine y la tele y se marcha de la compañía, Fernán Gómez maldice a los hermanos Lumiére por agravar su periplo hacía el vacío…¿Qué ha supuesto las nuevas vías de comunicación para vosotros?

(Ríendo)… ¡Me cago en los hermanos Lumière!, creo que dice…pero fíjate parece que en esa época el teatro iba a desaparecer y es ahora el cine el que está a punto de hacerlo…existen muchas circunstancias que han regenerado el teatro…dependemos del espectador y éste ha respondido a pesar del internet, la tele, el 21% y todo lo que cada día sufrimos en el mundo de la cultura. Aunque el caché de las compañías es el mismo, Hacienda te pide más impuestos, cobramos menos y sufrimos más.

Os presentáis ante los paisanos con otra obra del premio Nobel de literatura Dario Fo, El secuestro de la Bankera, en el 37º Festival de Teatro de Badajoz, cuéntanos de que va…

…es una auténtica locura…en todos los aspectos…nada es lo que parece…el ritmo es frenético…con mucho humor…ha gustado en Cádiz, en Ciudad Rodrigo, en Ribera…vamos hacer todo lo posible para que funcione…la versión de Carla Matteini…la mejor traductora de Dario Fo…la que nos pasó el texto…y Ferrer han añadido todos los puntos cómicos necesarios para dar rienda suelta a la carcajada.

(El Secuestro de la Bankera es una sátira delirante sobre el despiadado poder del dinero. Una comedia que mezcla lo cómico y lo grotesco, al límite del clown. Tres hombres son contratados para secuestrar a una banquera con el fin de cobrar un rescate para ellos y para el misterioso sujeto que los ha empleado.)

“Parece que en esa época el teatro iba a desaparecer y es ahora el cine el que está a punto de hacerlo”

Para terminar Polo… ¿Qué mal sigue estando vigente en el teatro?

…pues mira…recuerdo una vez que actué en una obra de Juan Margallo en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, en Edipo Rey…y al terminar la función del día del estreno…me dijeron: – Polo tienes que salir a responder a los medios- , y todo un enjambre de periodistas compañeros tuyos se me abalanzaron para preguntarme como estaba…yo les dije que abrumado, pero abrumado porque llevaba haciendo teatro veinte años por medio mundo y hasta que no había pisado el foro de Mérida no se me había puesto un maldito micro para preguntarme lo que llevaba haciendo todo ese tiempo atrás…se trataba de una obra más, pero en un escenario más espectacular…¡Cosas del TEATRO!

Redactor  Willy López | Fotografía  Félix Méndez