Zazu Osés «La embajadora extremeña del swing»

Zazu Osés vino a Extremadura cuando sólo construía sílabas con dientes de leche. Época para  jugar a ser cantante de los años 20´entre muñecas y vinilos de música clásica. De jugar a ser profesional, años de trabajo después. De su origen vasco le queda el acento, sus más de veinticinco años en tierras extremeñas la obligan a vanagloriase de ser pacense. Badajoz, una ciudad con los ingredientes necesarios para moldear la receta musical de Zazu. Una base de genética familiar, una buena dosis de Conservatorio, una pizca de clásico, una cucharadita de piano y un puñado colmado de buen canto. Degustar un plato elaborado así requiere de un oído fresco, elaborado en las brasas de Nueva Orleans, en el fuego de las voces de esclavos, el mainstrean de la subcultura, sacado de sus ascuas por la subsistencia de un menú en clave jazzística. Trabajos de músicos como Zazu, colocan al swing en lo más alto de la carta del restaurante musical. Recorremos países, ciudades, pueblecitos y salas de conciertos con ella. Viajes de ida y vuelta para no perder el origen de su voz, para sentirse una extremeña del mundo, un mundo con el rastro sonoro de una chica a la que escuchar detenidamente.

Te estaré viendo, en todos los viejos lugares conocidos, que este corazón mío abraza, todo el día ya través de, en ese pequeño café, el parque de enfrente, el carrusel de los niños, los castaños, el pozo de los deseos. I´ll be seeing you de Billie Holiday.

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Zazu ¿Cómo es esto de elegir ser cantante, músico desde tan pequeña?

…[Ríe] Desde que nací creo, es algo que llevo dentro de mí, de toda la vida. Viene de mi familia, mi padre era tenor, mi madre era pianista y cantante autodidacta si mi padre llegó a ser solista de Orfeón donostiarra. Era lo que más me gustaba desde muy pequeñita, a mí me dieron unas teclas y me puse a tocar sin parar. Me encantaba cantar y eso me llevo a decidirme por la formación musical. Estudié en Badajoz música clásica. Me gustaba mucho pero me di cuenta cuando tenía 18 años o así que no era lo que más me apasionaba, tenía en la cabeza los musicales que me había puesto mi padre durante mucho tiempo…cantando bajo la lluvia y esas películas de aquella época estaban ya en mi ADN.

 

Es cierto que el revival de los musicales ha hecho que mucha gente de la última generación conozca los clásicos que tanto influyeron en la música…

acabo de cumplir 35 años, pero recuerdo como si fuera ayer, que mi padre me ponía las pelis de Gene Kelly y Debbie Reynolds, los grandes musicales de siempre. Me encantaban esas canciones y dije -¡Ah! ¿Esto qué es? Y mi padre me decía -Un musical, jazz. Al escuchar esas canciones fue cuando me planteé seriamente estudiar música, cantar lo mismo, con la misma pasión que lo que veíamos en el cine. A partir de ahí me puse a escuchar a Ella Fitzgerald, Billie Holiday, las grandes del jazz y fue cuando dije -¡Ah esto me gusta! Y decidí marcharme a Holanda.

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¿Holanda? Digamos que era o es difícil estudiar este tipo tan específico de música en España…

En España, en Extremadura en aquella época casi nada. Cuando yo me fui a los veintitrés años estaban empezando la gente de Badejazz a traerlo pero muy poco y de vocal casi nada, de hecho nadie cantaba jazz vocal por entonces.  En Barcelona y San Sebastián existía a algo pero yo decidí irme a uno de los sitios más potentes y me fui a Holanda que tenía una cuna europea de jazz muy importante. Estuve en Groningen porque tenía un programa de músicos de profesores de Nueva York. También disponía de un intercambio con las escuelas de Nueva York muy importante y yo tuve la fortuna de ser seleccionada para realizarlo. Estudiar y cantar en una ciudad así era muy importante para mí. Estando allí también me seleccionaron para una beca pero tuve la mala suerte de tener un accidente y tener que dejarlo todo, estuve unos cuantos años sin cantar…

…Y fue cuando volviste de nuevo a Extremadura…

…entonces volví a Extremadura, eso también me abrió muchas puertas porque cuando vine aquí en un momento tan duro me hizo pensar. Decidí dejarlo por un tiempo y luchar para volver cuando estuviese preparada de nuevo. Cuando ya me curé fue cuando emprendí mi propio viaje por la tierra. Abrí una empresa de eventos  y estuve realizando eventos por Extremadura, cantando por Cáceres y Badajoz. Aquí por entonces, ya había gente que había traído el jazz y que ya se podía seguir creciendo con este estilo musical. Tengo muy buenos recuerdo de esta fase de mi vida, lucha, superación y música en Extremadura. Hice muchas cosas, desde actuar en el Womad hasta cantar en el Festival de Blues de Cáceres.

 Estudié en Badajoz música clásica. Me gustaba mucho pero me di cuenta cuando tenía 18 años o así que no era lo que más me apasionaba, tenía en la cabeza los musicales que me había puesto mi padre durante mucho tiempo

¿Decides en algún momento establecerte en algún tipo de música, en un rango musical con el paso del tiempo o ha sido una cosa que te ha llevado a ello a través de tu formación académica musical?

Supongo que cuando vi en Holanda todo lo que había dentro del jazz me seguían tirando mucho los musicales y los principios de los años 20´ y 30´. Vi claro entonces que lo que yo quería hacer era swing.

¿Y dónde había swing?

Pues swing había en Barcelona, de España solo y exclusivamente en Barcelona, ahora se está poniendo de moda en más sitios pero hace cuatro o cinco años, cuando yo me fui era allí. En Europa si era más fácil encontrar este estilo, Bélgica y Holanda. Y claro después está la gran Nueva Orleans pero ahí no me podía permitir. Ahora lo están trayendo más para aquí y con el aliciente de que se baila y todo lo demás.

 NJC_ZazuAlPiano2017©Miquelcarol

He llegado a leer que con el swing te ahorras el psicólogo y el gimnasio…Durante el Festival Internacional de Jazz de Badajoz del 2017 apareció como una de las actividades más potentes del festival. Hiciste bailar a mucha gente y con el mismísimo Perico Sambeat al lado.

Si al festival del año pasado a la gente le gustó mucho. Montamos una masterclass con mis músicos de Barcelona. En Cataluña están muy acostumbrados, además como dices, Perico me echó una mano, estuvieron tocando entre ellos durante las clases y allí todo el mundo se puso a bailar swing. Vi que había una comunidad en Extremadura de bailarines de swing que se está empezando a semejar a lo que hay por Barcelona. Allí tienes una escuela cada dos metros para bailar con música siempre en directo. Es muy interesante.

¿Qué es para ti el swing? ¿Qué sientes con él?

Para mí es ritmo, alegría, un estilo muy sencillo. A mí me gusta mucho el jazz moderno pero si que es verdad que ciertos solos de cinco o seis minutos de cada artista puede ser algo difícil de entender. Con el swing eres tú el que propones la canción, la gente la baila, la canción dura como cinco minutos como máximo, hacen los solos también, los músicos se lucen muchísimo igualmente pero es más sencillo. El swing acerca a la gente al jazz.

 Recuerdo que decían continuamente que bien se vive, come, divierte y tratamos a la gente aquí. Era increíble escucharlos hablar de nuestra tierra

¿Por qué vuelve a tener suceso el swing?

Está volviendo el vintage en todo realmente, en la moda, mobiliario, en todo. Con la música pasa algo parecido, aunque también creo que a la gente que le gusta el swing no tiene porqué ser un entendido de la música. El jazz yo lo veo para gente que sea algo más melómano, en cambio con el swing cualquiera que esté en ese momento escuchándolo aunque se de fondo lo baila.

Barcelona conectada con Extremadura a través del swing…

…Cierto, a mí lo que me gusta ahora es poder venir a decir -Oye que yo he hecho esto en Barcelona y ahora os lo enseño. Pero antes lo elabora aquí en Extremadura. Es interesante está conectada por eso, allí tengo la posibilidad en la enseñanza de cante moderno y dar conciertos y coger un avión y mostrar ese trabajo en mi ciudad, en Extremadura, hoy en Badajoz en un espacio de restauración, hace semanas con el circuito de Jazz itinerante de la Diputación de Badajoz o en Lisboa representando al jazz extremeño de la mano de la Junta de Extremadura. En Barcelona estoy todo el día dando clases. Realmente es lo que hago para sobrevivir y aparte salen conciertos ya que esta ciudad tiene una oferta y una demanda en este sentido. En Extremadura también se está forjando una base académica. Instrumentalmente está la Escuela de Música Moderna de Almendralejo que es bastante potente. En Cáceres y Badajoz también hay bastante movimiento.

¿Qué crees que nos falta a la región para potenciar estos aspectos culturales, sociales o empresariales?

Le falta algo para que haya por aquí algo parecido a lo que hay fuera. Potenciar más conciertos y más iniciativa privada para complementar a las públicas. Dependemos mucho de la estabilidad económica en la región y la oferta aún es muy escasa. También necesitamos un público algo más amplio para poder seguir creciendo. Poco a poco lo conseguiremos.

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En cierta medida las instituciones como la Junta de Extremadura o la Diputación de Badajoz  potencian con ciclos y conciertos la actividad musical con sello extremeño.

La Junta de Extremadura, por ejemplo, está ahora con un programa muy potente de conseguir que los extremeños retornados, y los que estamos fuera puedan volver aquí para reforzar el panorama y también para poder analizar lo que necesitamos para seguir creciendo. Con este tipo de iniciativas estoy encantada, me siento una privilegiada cuando me piden asesoramiento o cuando cuentan con nosotros.

A nivel de sensaciones, de amistades, de recuerdos ¿Qué echas de menos de Extremadura?

Yo tengo aquí mi casa y siempre que la pisamos nuestra vida se convierte en un relax, aquí se vive bien, se respira fenomenal. Nada que ver con el estrés de las ciudades grandes, la comida, el clima, la gente, el ambiente de la calle… Yo siempre vendo Extremadura de una manera que todos mis amigos catalanes quieren venir. El año pasado vine aquí con los músicos catalanes, el disco de swing que hice fue elaborado con un equipo de mitad músicos catalanes  y mitad extremeños, y alucinaron con todo. Recuerdo que decían continuamente que bien se vive, come, divierte y tratamos a la gente aquí. Era increíble escucharlos hablar de nuestra tierra.

¿Cómo fue la experiencia de tu disco Swinging Love?

Muy buena. Swinging love son canciones de pop conocidas arregladas a swing años 20´. A raíz de un master en la ESMUC, la escuela de música superior de Cataluña, cogieron mi proyecto y me ayudaron a grabar el disco. Allí tuve unos directores de proyecto alucinantes, por eso creo que quedó estupendo. El disco quedó estupendo y creo que tuve una suerte tremenda porque tuve un gran director y la ayuda de los músicos que eran los mejores del swing. Lo grabé en 2015, pero por temas de derechos y versiones e historias lo tuve que tener un poco aparcado hasta el año pasado que salió. Es una alegría ver el disco en la Fnac, poder escucharlo en Spotify y venderlos en los conciertos. La venta no es la meta, se sacaron 500 copias y quedan muy poquitos por vender. Con eso ya soy feliz, han recorrido mundo y eso es lo importante.

Entrevista. Willy López | Fotografía. Félix Méndez / Miquel Carol

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