Jesús Carrasco «Rara vez se habla de la responsabilidad de ser hijos»

“I would prefer not to”… o lo que es lo mismo…”Preferiría no hacerlo”…palabras del señor Bartleby, ese escribiente outsider del universo literario de Melville. De Nueva a York a Torrijos. Mismas palabras, diferentes lenguas, mismas dudas y certezas. Del autor de Moby Dick al autor de Intemperie. De la muerte por inanición a la muerte del olvido, de Wall Street a un pueblo de España, un viaje cuajado de aristas de silencios y responsabilidades atávicas. Estamos ante una nueva novela del extremeño Jesús Carrasco, y estamos ante otra pequeña joya de la narrativa actual. Llévame a casa (Seix Barral)

La tierra en la obra del autor oliventino siempre está presente, el imán del terruño como punto de partida, la familia como desenlace, un polvorín con colores en blanco y negro y algo de Technicolor. Podría haber estado junto a su padre la noche en que murió pero, en cierto modo, Juan Álvarez prefirió no hacerlo. Así arranca lo último de Carrasco.

«De todas las responsabilidades que asume el ser humano, la de tener hijos es, probablemente, la mayor y más decisiva. Darle a alguien la vida y hacer que esta prospere es algo que involucra al ser humano en su totalidad. En cambio, rara vez se habla de la responsabilidad de ser hijos. Llévame a casa trata de esa responsabilidad y de las consecuencias de asumirla»

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Intemperie, La tierra que pisamos y Llévame a casa…tres obras de terruño, de pieles  duras y heridas humanas… ¿Qué nos encontramos en Llévame a casa?

Pues diría que lo que no encontramos en las dos primeras: una casa. Un espacio doméstico donde lo que sucede tiene poca épica pero mucha trascendencia para los personajes. La pequeña historia de una familia, de esas a las que Tolstoi clasifica en el grupo de las que son infelices a su manera.

 

Comentas que has tenido que dar muchos rodeos para llegar a este libro…

Sí, he tenido que escribir muchas páginas y tirar muchas páginas para encontrar esta historia. Es curioso porque la tenía al lado y no era capaz de verla.

 

La pequeña historia de una familia, de esas a las que Tolstoi clasifica en el grupo de las que son infelices a su manera

 

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Rastreando tu biografía vemos muchos paralelismos con tu vida en esta novela, ¿Posee Llévame a casa, coordenadas autobiográficas, o simplemente te nutres de tus vivencias para llegar a tejer la novela?

Ambas cosas. Hay episodios en el libro que he vivido, alguna escena más o menos anecdótica. El material primario que conforma el libro está sacado, sobre todo, de lo que he observado a mi alrededor. Todos tenemos práctica, de una u otra forma, en las relaciones familiares.

 

Hablas de relaciones familiares… ¿Qué hacer cuando nuestros padres envejecen?… ¿Esa pregunta adquiere otro significado después de sufrir esta pandemia? …¿Podrías haber escrito este libro sin la experiencia de tus hijos?

Me da la sensación de que muchas, muchísimas cosas, tienen otra lectura a la luz de la pandemia. Cómo abordamos la vejez ha sido solo una de ellas. En una sociedad plenamente occidental y capitalista como la nuestra, esa pregunta tiene rincones siniestros. Esa idea de que los mayores, superada su edad productiva, se convierten en un estorbo. Una idea que me resulta espantosa. En cuanto a tu segunda pregunta, creo que podría haberlo escrito, pero sería otro. Siento que tendría menos densidad, menos significación.

 

Volvemos a ver un lenguaje muy Carrasco, muy personal, algo difícil en los tiempos que corren, donde todo vale y con 100 palabras se quiere decir todo.  Acaricias el lenguaje y haces traspasar con tu prosa, sensaciones, imágenes, ensoñaciones y situaciones de tus personajes. ¿Qué valor posee para ti la calidad literaria, el trabajo del lenguaje  para elaborar tus obras?

El modo en el que se usa el lenguaje en literatura, el estilo, podríamos decir, es tan importante para mí como la propia historia que se cuenta. Quien escribe una novela, a priori, tiene tiempo para trabajar el texto. No es un mensaje verbal, la respuesta a una pregunta repentina, sino un artefacto complejo y largo. Debería, en mi opinión, alcanzar un nivel alto en cuando a su factura.

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De raíces extremeñas, y muy vinculado en las anteriores novelas, siempre está presente el sur, el calor de la emigración, el blanco de las casas, el agua como elemento de escasez y los discursos tajantes y duros, lo vital y mortal del mediterráneo…Coméntanos (eterna pregunta) como elaborar la documentación del libro, el modus operandi para escribir y cómo borras la anterior novela para comenzar la elaboración de la siguiente.

Hasta el momento he escrito textos que han requerido poca documentación. Son, sobre todo, observaciones del natural. En cuanto a cómo separarse de la anterior novela, es el cansancio el que me da la distancia. Cuando termino un libro me siento agotado. Pongo el último punto y el libro comienza a marcharse. Luego regresa con la presentación al público, cuando sale a la venta, pero para entonces la relación ya es otra. Hay cierta distancia.

 

Esa idea de que los mayores, superada su edad productiva, se convierten en un estorbo. Una idea que me resulta espantosa

 

Sara Mesa, Isaac Rosa, Jesús Carrasco…directos al mentón cultural de este país ¿En qué  momento se encuentra la literatura en este país?

La literatura española, diría, está en muy buen momento. A esos nombres que citas se le podrían sumar muchos más, de autores aún más jóvenes. No solo eso, los consagrados, como Landero o Cercas, por citar a dos extremeños, siguen produciendo grandes textos.

¿Tenemos algún “hijo” literario de camino?

Sí, estoy preparando un nuevo libro. De momento reuniendo notas y leyendo.

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Willy López | Fotografía. Iván Giménez