Written by: Cara a Cara Especiales

Juan Ceacero «El mayor premio es que una obra de teatro pueda llegar a mucha gente»

Los Remedios es un barrio de Sevilla, una obra de teatro y sobre todo una manera de extender la vacunación para los adictos de la dramaturgia.

Premios Max aparte, la obra se concibe desde la humildad que destila toda la troupe. El texto, firmado por Fernando Delgado-Hierro, intoxica el espacio escénico de fuerza, potencia, ironía y crítica. Vinculados, inoculados por el relato, Juan Ceacero asume la dirección desde el sur de las sensaciones vividas. Una historia que surge desde la co-creación de sus protagonistas, del inmutable esfuerzo por contar lo mundano, al filo del desarraigo, al límite de lo que impregna la cultura que cada uno de nosotros absorbe, mama y escupe con el paso del tiempo. En ese recoveco explota Los Remedios, al levantar el limo del escenario, Pablo Chaves, Fernando Delgado-Hierro y el director Juan Ceacero, narran, muestran, iluminan, oscurecen y recrean una obra que vislumbra una forma de hacer teatro entre lo analógico y el digital, un pegamento perfecto para encolar el patio de butacas con un mismo escenario.

Los Remedios. La obra

La autoficción es tarea de funambulistas. Si la imaginación y la creatividad son inmanentes a la creación, nuestra labor ha consistido en mezclar la experiencia personal con la imaginación y la reescritura. Y tal vez el cóctel resultante -el uso de la deformación, la exageración, la máscara- pueda devolvernos una “verdad” más profunda acerca de nosotros mismos.

Los Remedios es una pieza sobre la amistad como respuesta al desconcierto que produce la vida; y a su vez es una pieza que reflexiona, a su manera, sobre la raíz de la necesidad de actuar, del nacimiento del actor, de la posibilidad del teatro. Hablamos con su director, Juan Ceacero.

¿Cómo podíamos definir que son Los Remedios? ¿Qué nos cuenta esta obra teatral?

Los Remedios es una autoficción, una obra de teatro que se ha creado a partir de las vivencias de los propios actores, y que luego se ha elaborado para construir un viaje hacia el barrio. En este caso el barrio de Los Remedios de Sevilla, que es el barrio donde Pablo y Fernando, los actores, vivieron su infancia, etapa escolar y demás y cómo ese barrio, que compone toda su fauna, ha construido a la personas que somos ahora. Se trata de una especia de viaje a uno mismo, una mirada al pasado para conocernos mejor. Y como ello ha desembocado en una vocación artística, ya que la realidad es que ambos actores son dos amigos que empezaron a hacer teatro juntos y que encontraron en ese contexto del barrio su profesión.

Hemos trabajo con mucha honestidad sin querer conseguir nada, de hecho toda la repercusión que se está encontrando la obra nos ha sorprendido

Y con esos mimbres a los que haces mención, ¿Qué tono se emplea en ese contexto, dentro de la obra?

Es un tono que viaja continuamente. Se pasa a centrarse en temas de mucha intimidad, con momentos reflexivos y demás, pero sobre todo la obra está impregnada de una mirada que no enjuicia, que no trata de ser vengativa ni busca un ajuste de cuantas.  Hablamos de una mirada empática, ligera, irónica, buscamos reírnos de uno mismo. Ese es el color, el tono de la obra. Utilizamos un lenguaje con distintos códigos teatrales, con ritmos vertiginosos y otros más sutiles, pero una de las cosas que puede estimular mucho al público para que vaya a ver Los Remedios es que es un espectáculo que te ríes y te emocionas.

El teatro, además de las vacunas, ¿Puede ser otro gran antídoto social y cultural para paliar los efectos de la pandemia?

Sin duda, además todos los que hemos trabajo en cultura durante la pandemia nos hemos sentido protegidos por nuestra profesión, otros no pudieron, y que además ese trabajo vaya recorriendo puntos del país, nos hace mucha ilusión. El público tiene muchas ganas, y eso se percibe.

Utilizamos un lenguaje con distintos códigos teatrales, con ritmos vertiginosos y otros más sutiles, pero una de las cosas que puede estimular mucho al público para que vaya a ver Los Remedios es que es un espectáculo que te ríes y te emocionas

 

El texto lo firma Fernando Delgado, que también ha conseguido el Premio Max a la mejor autoría revelación, pero no deja ser un trabajo en conjunto suponemos, ¿Cómo se elaboran esas parcelas, como se aborda un texto así desde la dirección?

Uno de los rasgos de la compañía se centra mucho en los procesos de creación, o como decimos nosotros las co-creaciones. Desde esa óptica, Los Remedios, con Fernando que vengo trabajando desde hace muchos años, se ha ido construyendo poco a poco la pieza y la obra, es decir, nosotros no trabajos con un texto escrito a priori, si no que ya había fragmentos que ya había escrito Fernando, más otras cosas que se fueron improvisando. Es un proceso de investigación, donde se va generando la obra. El desafío de él supone estar dentro de la obra en el escenario y en el texto, estar al filo, para de la mano, finalizar de rematar todo…

 

…Se trabaja el texto desde dentro y con todo…

…exacto, la estructura, el orden de las escenas, el viaje de la obra, es algo que nos fuimos encontrando. Cuando uno se mete dentro de la creación realmente no sabes que límites tiene, no sabes hacia dónde va a ir la pieza. Está el riesgo de que descarrile cuando se trabaja bajo estos parámetros pero también dota al teatro de algo mucho más orgánico. Hemos trabajo con mucha honestidad sin querer conseguir nada, de hecho toda la repercusión que se está encontrando la obra nos ha sorprendido.

Juan, y aunque la pregunta necesitaría una respuesta de muchas horas, y sin generar polémica ¿Crees que en cierta medida el teatro está cambiando?

Acercándome a los cuarenta y con más de quince años en la profesión yo sí he notado una evolución en la aceptación de propuestas, arriesgadas, propuestas sui generis, más heterogéneas por el uso del lenguaje. Los Remedios es una obra que tiene algo muy significativo, como muchas otras obras actualmente, y es que es una obra muy accesible y además usa nuevas técnicas de lenguaje, nuevas formas de contar y actuar que están empezando a ser asumidas fuera de los espacios específicos donde se consume teatro desde siempre. No resto valor al teatro que nos identifica desde siempre, al contrario lo apreciamos mucho, lo bonito es que se amplía el abanico a la hora de generar teatro. El gusto del público, creo, se va haciendo, se va creando poco a poco, y es ahí donde entramos nosotros.

Los Remedios es una obra que tiene algo muy significativo, como muchas otras obras actualmente, y es que es una obra muy accesible y además usa nuevas técnicas de lenguaje, nuevas formas de contar y actuar que están empezando a ser asumidas fuera de los espacios específicos donde se consume teatro desde siempre

Willy López | Fotografía. Compañía Exlímite.

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