Written by: Especiales

“Caza Mayor” «La dehesa extremeña como decorado de cine para un thriller rural con alma de wéstern»

“Caza Mayor” no es solo una película sobre un tigre imposible: es una historia sobre lo que una sociedad decide creer, ocultar o enfrentar. Y en ese territorio, la dehesa extremeña se convierte en el escenario perfecto para una caza mucho más profunda: la de las verdades incómodas.

Extremadura, y sobre todo la localidad de Fregenal de la Sierra, se ha convertido en el epicentro de uno de los rodajes más ambiciosos del cine español reciente: Caza Mayor, la nueva película de Daniel Sánchez Arévalo, autor de títulos tan reconocidos como Azul oscuro casi negro. Conocido por su capacidad para entrelazar emoción, humor y retrato social en títulos como Azul oscuro casi negro, el cineasta regresa con una propuesta que profundiza en las tensiones invisibles del mundo rural, con una mirada contemporánea pero profundamente arraigada en la tradición narrativa española.

“Lo que más me gustó al escuchar el podcast fue el realismo y la verdad que aportaba esos actores no profesionales que infundía María Ballesteros y Antonio Pascual. Y enseguida vi que Antonio de la Torre tenía que estar rodeado de gente de la zona para darle ese realismo a la historia.”Daniel Sánchez Arévalo.

Un origen sonoro que se convierte en cine

El germen de Caza Mayor se encuentra en el podcast El Tigre, una pieza escrita por la autora extremeña María Ballesteros y narrada por Aitana Sánchez-Gijón. Aquella historia, cargada de atmósferas inquietantes y simbolismo, despertó en Sánchez Arévalo la necesidad de trasladar ese universo al lenguaje cinematográfico. El director ha trabajado en la adaptación ampliando tramas, construyendo nuevos personajes y reforzando el componente coral del relato, sin perder la esencia original: una historia donde lo íntimo y lo social se entrelazan constantemente.

Más allá de la caza

Caza Mayor se sitúa en una finca de caza del sur de Extremadura, en plena dehesa. En el centro de la historia encontramos al personaje interpretado por Antonio de la Torre, un porquero que conoce la finca mejor que nadie y que observa, desde una posición aparentemente periférica, los movimientos de quienes ostentan el poder. Su mirada se convierte en uno de los ejes morales del filme. Paralelamente, el personaje de Julián Villagrán introduce un contrapunto complejo: un hombre atrapado entre dos mundos, que encarna las contradicciones de una sociedad que oscila entre la tradición y el cambio.

A medida que avanza la trama, el relato se transforma en una metáfora sobre la jerarquía social: quién caza y quién es cazado, quién decide y quién obedece. La película despliega así una doble lectura: por un lado, un drama rural cargado de tensión; por otro, una reflexión profunda sobre la lucha de clases, en la línea de obras como Los Santos Inocentes o Jarrapellejos, que también exploraron las desigualdades en entornos similares.

“Como ciudadano es uno de los temas que más me preocupa. Y sin dar un mitin, creo que vamos en picado a un tecnofeudalismo , y alejándome del campo, centrándome en la economía global, los grandes oligarcas mundiales, están rajando la sociedad. Ayuda que ciertos partidos, uno en concreto, fomentan que esas élites sigan manejando a su antojo todo. Y me preocupa mucho esa desestructuración social, falta de empatía y valores naturales, que en cierta manera, se ven muy reflejados en Caza Mayor. Hay varias capas en la trama.” Antonio de la Torre.

Un rodaje marcado por la adversidad

El proceso de rodaje ha sido especialmente exigente. Las intensas borrascas que afectaron a la región durante varias semanas complicaron seriamente el desarrollo de la producción. El propio Sánchez Arévalo ha reconocido que podría tratarse de “la semana más dura” de toda su trayectoria profesional. Las condiciones meteorológicas obligaron a reorganizar jornadas, adaptar escenas y trabajar en situaciones límite.

Sin embargo, lejos de quebrar el proyecto, estas dificultades reforzaron el espíritu de equipo. El director ha querido destacar la hospitalidad de los habitantes de la zona, así como la implicación y profesionalidad de todo el equipo técnico y artístico. La conexión con el territorio ha sido, en sus propias palabras, “una de las grandes recompensas del rodaje”.

“En toda mi trayectoria ha sido muy recurrente la presencia de personajes alcohólicos, yonquis, locos y demás, mi especialidad, de hecho tengo un Goya por ello, pero ya afortunadamente, quizá por la edad o vete tú a saber, han descubierto que sé hacer otros papeles, y en esta película está presente ese contrapunto.” Julián Villagrán.

“En toda mi trayectoria ha sido muy recurrente la presencia de personajes alcohólicos, yonquis, locos y demás, mi especialidad, de hecho tengo un Goya por ello, pero ya afortunadamente, quizá por la edad o vete tú a saber, han descubierto que sé hacer otros papeles, y en esta película está presente ese contrapunto.” Julián Villagrán.

Interpretaciones y complicidad creativa

Para Antonio de la Torre, Caza Mayor supone un nuevo capítulo en su fructífera relación con Sánchez Arévalo, con quien suma ya cinco películas. El actor ha subrayado el valor de rodar en un entorno como la dehesa extremeña, que describe como “un lugar donde uno podría quedarse a vivir”. Pero más allá del paisaje, destaca la riqueza del guion y la profundidad de su personaje, que le ha permitido explorar emociones contenidas y silencios cargados de significado.

Por su parte, Julián Villagrán ha valorado especialmente la complejidad del enfoque narrativo. Tras una carrera en la que ha interpretado numerosos personajes marginales o excéntricos, el actor considera que esta película rompe con los esquemas simplistas y apuesta por una narrativa llena de matices, donde los conflictos no se resuelven de forma evidente y los personajes evolucionan en zonas grises.

“Daniel tiene una mirada para contar esta historia de una manera creíble, siempre lo ha hecho, desde que comenzamos a trabajar juntos en Azul oscuro casi negro. Es arriesgado, y ese atrevimiento, donde la película tiene hasta un aire documental, me parece algo mágico. En esta profesión siempre hay que aprender, y con equipos como el de esta película, es un lujo ese aprendizaje”. Antonio de la Torre.

“Daniel tiene una mirada para contar esta historia de una manera creíble, siempre lo ha hecho, desde que comenzamos a trabajar juntos en Azul oscuro casi negro. Es arriesgado, y ese atrevimiento, donde la película tiene hasta un aire documental, me parece algo mágico. En esta profesión siempre hay que aprender, y con equipos como el de esta película, es un lujo ese aprendizaje”. Antonio de la Torre.

Un thiller rural con acento extremeño: territorio y autenticidad

Uno de los rasgos más distintivos de Caza Mayor es su apuesta por integrar a la comunidad local en el proyecto. Gran parte del elenco está formado por habitantes de las localidades cercanas, lo que aporta una autenticidad difícil de replicar. Los acentos, los gestos, las miradas: todo contribuye a construir un universo verosímil, profundamente conectado con la realidad del territorio. Daniel Sánchez Arévalo asegura que han hecho un casting local «exhaustivo» para conseguir a un reparto «de auténticas joyas para luego, con nuestros protagonistas, hacer una inmersión total en ese peculiar y único acento extremeño, que además está muy poco explotado en nuestra cinematografía y que, para mí, sin duda, es otro de los grandes atractivos del proyecto».

La película ha sido rodada íntegramente en Extremadura, aprovechando los paisajes de la campiña sur, donde la dehesa, con sus encinas, sus claros y la presencia constante del cerdo ibérico, se convierte en un personaje más. Este entorno no solo actúa como telón de fondo, sino que condiciona la narrativa, define las relaciones entre los personajes y refuerza el simbolismo de la historia.

El humor como resistencia

A pesar de la dureza de los temas abordados, Sánchez Arévalo no renuncia a uno de los elementos más característicos de su cine: el humor. Un humor sutil, a veces incómodo, que emerge en los momentos menos esperados y que sirve como válvula de escape emocional. Esta combinación de drama y ligereza permite al espectador conectar con la historia desde múltiples niveles, evitando caer en el tono excesivamente solemne.

“Cuando ruedas en un sitio y narras una historia, tiene que estar justificado. Si ruedas en Galicia será por algo, y si ruedas esta historia tiene que ser Extremadura, primero porque gira entorno al mundo de los cerdos ibéricos, y por la idiosincrasia de los personajes que pueblan la película. Extremadura está muy poco explotada a nivel cinematográfico y es un decorado increíble y ojalá esta peli ayude a que vengan más rodajes a esta tierra.” Daniel Sánchez Arévalo.

“Cuando ruedas en un sitio y narras una historia, tiene que estar justificado. Si ruedas en Galicia será por algo, y si ruedas esta historia tiene que ser Extremadura, primero porque gira entorno al mundo de los cerdos ibéricos, y por la idiosincrasia de los personajes que pueblan la película. Extremadura está muy poco explotada a nivel cinematográfico y es un decorado increíble y ojalá esta peli ayude a que vengan más rodajes a esta tierra.” Daniel Sánchez Arévalo.

Producción y apuesta por el cine con raíces

Caza Mayor cuenta con el respaldo de Movistar Plus+, que continúa consolidando su apuesta por un cine comprometido, con identidad y vocación autoral. Siguiendo la línea de producciones anteriores como Sirat o Los Domingos, la plataforma impulsa aquí un proyecto que combina ambición artística con arraigo territorial. En este sentido, la película no solo representa una obra cinematográfica, sino también una oportunidad para visibilizar el potencial de Extremadura como escenario de rodajes y como fuente de historias universales. Caza Mayor se perfila así como una de las producciones más relevantes surgidas en la región en los últimos años, con la capacidad de trascender lo local y conectar con audiencias amplias.

Un “wéstern” en el viejo oeste de España

Con una narrativa compleja, un reparto sólido y un entorno natural de enorme fuerza simbólica, Caza Mayor se presenta como una película que invita a mirar más allá de la superficie. Una historia donde cada silencio pesa, cada gesto cuenta y cada disparo resuena no solo en la dehesa, sino también en las estructuras profundas de la sociedad.

Willy López / Félix Méndez

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